Dustin Rubina Montoya
La inteligencia artificial (IA) es, desde mi punto de vista, uno de los avances más grandes en la historia de la humanidad desde el descubrimiento de la imprenta. Y es que no es para menos; gracias a ella no solamente podemos hacer textos o hasta poemas en cuestión de segundos, sino que también podemos crear imágenes o hasta videos que, pese a lo rústicos que puedan verse todavía, cada año que pasa se ven más realistas.
Eso sí, por el título de esta columna, estimado lector, intuirá que no estamos aquí para hablar del lado bonito de la IA, sino todo lo contrario, de su lado oscuro. En ese aspecto, hace poco hubo una polémica no tan difundida en medios tradicionales respecto a la red social X, antes conocida como Twitter y que hace unos años fue adquirida por el millonario excéntrico y controversial Elon Musk.
Para resumirles la cuestión, X tiene su propia IA de nombre Grok. Esta IA es capaz de cumplir funciones similares a las que cumplen, por ejemplo, ChatGPT o Gemini, con la diferencia de que hay una función que la distingue de las demás y es la capacidad de agarrar una foto cualquiera de una mujer u hombre y ser capaz de colocarla semidesnuda.
Este hecho generó que varias mujeres, sin ninguna clase de consentimiento, sean puestas en paños menores por esta IA, siendo una herramienta que generó polémica y advirtió sobre los abusos que a la larga puede generar este tipo de tecnologías. En Estados Unidos existe, por ejemplo, el antecedente de Hugh Nelson, un hombre que fue detenido por generar pornografía infantil a través de esta herramienta.
Ahora, situándonos en el ámbito local, ya tenemos algunos aparentes casos de este tipo en donde la IA ha servido como herramienta de ataque y desprestigio. Según el activista político de redes y actual candidato Limber Rodríguez, el famoso audio de la conversación en donde se negocia la vacancia del exgobernador Juan Alvarado, fue modificado con extractos de su voz real. Teniendo este antecedente en cuenta y viendo que incluso hay formas de replicar una voz exacta de cualquier persona en IA, ¿qué detendría a ciertos actores políticos de empezar cualquier clase de guerra sucia?
Hace poco, en la pugna interna del partido Ahora Nación, el defenestrado excandidato a la alcaldía provincial, Félix Ascencio, denunció que su voz fue modificada con IA en un audio presentado por el candidato al gobierno regional del mismo partido, Jhon Apolinario, en donde aparentemente lo amenazaba de muerte. Ahora imagínense la voz de un candidato pidiendo fotos sexuales a una menor y que esto sea falso, pero, ante la incertidumbre de la opinión pública de determinar si es o no su voz, esto pueda costarle no solo las elecciones o su carrera política, sino su propio prestigio personal o libertad.
Como estudiante de derecho, he podido ver cómo esto ha empezado a ser un debate en las aulas e incluso estoy más que seguro de que ya existen o empezarán a salir tesis interesantes sobre cómo abordar este tema en el plano legal. Estoy más que seguro de que empezaremos a ver estas malas prácticas durante estas elecciones, muchas de las cuales lindarán entre lo poco ético y lo delictivo, amparados tristemente como siempre en la anonimidad de las redes.
Al menos lo que podemos ver hasta el momento es que a varios candidatos les da tanta pereza el viajar a provincias o tomarse fotos en el campo con los agricultores que ahora le piden a la IA que les haga sus propias imágenes sujetando papas con ambas manos. Incluso he visto fotos de mítines contundentes que a simple vista son tan artificiales como su real intención de voto.
En cualquier caso, quizás algo que tengamos que tomar en cuenta es que, si bien es cierto que la generación Z será una de las protagonistas en estas próximas elecciones, para nadie es un secreto que aún existe un gran electorado mayor de edad que es menos proclive a percatarse de cierta información falsa, mucha de la cual es justamente alimentada por esta clase de guerra sucia.
Hace poco un grupo de candidatos firmaron el llamado pacto ético electoral, que es en esencia un compromiso para evitar malas prácticas o guerra sucia entre candidatos, cosa que, obviamente, para cualquiera con algo de sentido común, no significa evitar la confrontación. En ese sentido, algunas de estas figuras políticas salieron a atacar este pacto diciendo que en la práctica no se cumple. Que a nadie le sorprenda que sean justamente estas susodichas figuras políticas quienes terminen por hacer uso de estas artimañas tecnológicas para bajarse a sus rivales en pos de un cargo del que muchos de ellos se creen más que merecedores.
Es ahora responsabilidad de la población el estar más informada y despierta, no solo para elegir mejores autoridades, sino para sortear la guerra sucia que se viene en camino. En tiempo de desinformación, guerra psicológica y propaganda, el estar informado ya no es solo una necesidad, sino lo más cívico y patriótico que un ciudadano puede hacer.




