Feria y gala cultural resaltan el diálogo entre Perú y China desde el arte y la tradición

Por Chengzun Pan

La cultura volvió a ocupar un lugar central en el diálogo entre Perú y China durante las actividades realizadas el pasado 1 de febrero en Lima, en el marco del Año Nuevo Chino y del Día de la Confraternidad Peruano-China. Las jornadas incluyeron una feria cultural en la sede del Ministerio de Cultura y una gala artística en el Gran Teatro Nacional, organizadas por el Ministerio de Cultura del Perú, la Embajada de la República Popular China, la Asociación de Empresas Chinas en el Perú y la Sociedad Central de Beneficencia China.

Desde tempranas horas, el vestíbulo del ministerio recibió a decenas de ciudadanos peruanos, muchos de ellos en familia, que recorrieron los distintos stands informativos y culturales. Según se pudo observar, el público mostró especial interés en conocer las tradiciones del Año Nuevo Chino, su gastronomía y expresiones artísticas, con espacios dedicados a la caligrafía, la vestimenta tradicional hanfu y muestras de productos contemporáneos vinculados a la innovación china. La asistencia y el tiempo que los visitantes dedicaron a cada espacio reflejaron un interés que fue más allá de lo protocolar.

Una feria que acercó tradiciones y vida cotidiana

A diferencia de otros eventos de carácter institucional, la feria permitió una interacción directa entre expositores y visitantes. Funcionarios, representantes de empresas, miembros de la comunidad china y ciudadanos intercambiaron preguntas y experiencias en un ambiente diseñado para resaltar tanto el legado histórico como las expresiones actuales de la cultura china. Para varios asistentes, el contacto directo facilitó una comprensión más cercana de una cultura que forma parte de la historia del país desde hace más de un siglo.

El arte como lenguaje compartido en el Gran Teatro Nacional

Por la tarde, el Gran Teatro Nacional fue escenario de la segunda edición de las actividades artísticas por el Día de la Confraternidad Peruano-China. El espectáculo incluyó danza del dragón y del león, interpretaciones musicales con erhu, danza clásica china, artes marciales y danzas tradicionales peruanas. Las presentaciones conjuntas de artistas peruanos y chinos, según se evidenció en la respuesta del público, priorizaron la calidad artística y la expresión emocional antes que el contraste cultural.

Una convivencia construida a lo largo del tiempo

En un contexto internacional marcado por lecturas simplificadas y tensiones discursivas, este tipo de actividades culturales adquiere relevancia como espacios de diálogo. Aunque no eliminan diferencias ni malentendidos de forma inmediata, sí contribuyen —según destacaron los organizadores— a sostener un intercambio basado en el conocimiento mutuo. La histórica presencia de la comunidad china en el Perú y su integración progresiva en la vida nacional son parte de ese proceso acumulativo de convivencia.

Las actividades concluyeron, pero las imágenes y experiencias compartidas dejaron una huella que, aunque silenciosa, continúa alimentando la relación bilateral desde la vida cultural y social.