Huánuco bajo asedio: Policía destruye maquinaria de minería ilegal valorizada en más de S/ 4 millones

Una contundente operación policial dejó al descubierto la magnitud de la minería ilegal que avanza silenciosamente en la región Huánuco. En una acción de interdicción, la Policía Nacional del Perú (PNP) destruyó maquinaria pesada y equipos valorizados en más de cuatro millones de soles, utilizados para la extracción clandestina de recursos naturales en zonas de especial fragilidad ambiental.


La intervención se realizó en sectores previamente identificados por las autoridades como focos activos de minería ilegal. De acuerdo con la información oficial, los equipos intervenidos incluían excavadoras, motores, bombas de succión y otros implementos empleados para remover grandes extensiones de tierra, alterar cauces de ríos y explotar el subsuelo al margen de toda normativa legal.


Operativo conjunto y acción inmediata


El operativo contó con la participación de la Fiscalía Especializada en Materia Ambiental (FEMA) y la Dirección de Medio Ambiente de la PNP, entidades que actuaron en el marco de la legislación vigente que faculta la destrucción inmediata de bienes usados en actividades mineras ilegales. Según precisaron fuentes policiales, esta medida se aplica cuando existe evidencia directa de uso ilícito y riesgo de que la maquinaria sea trasladada o reutilizada.


La intervención se desarrolló en condiciones complejas debido al difícil acceso a las zonas intervenidas. Antes de proceder a la destrucción, el personal especializado realizó labores de verificación y documentación, garantizando que el procedimiento se ajuste a los protocolos establecidos. Hasta el cierre de esta nota, no se confirmó la detención de personas, aunque las investigaciones continúan para identificar a los responsables y a las redes que financian estas operaciones.


Huella ambiental y social


La minería ilegal deja una huella profunda que va más allá del delito económico. Autoridades ambientales han advertido que estas actividades provocan deforestación acelerada, contaminación de suelos y fuentes hídricas, además de afectar directamente a comunidades cercanas que dependen del agua y la tierra para subsistir.


Pobladores de zonas aledañas a los puntos intervenidos señalaron que la presencia de campamentos ilegales ha generado temor y deterioro progresivo del entorno.