El comisionado de la Defensoría del Pueblo, Marcos Durand Roca, informó que durante una visita al Hospital Hermilio Valdizán habría constatado ambientes que —según su versión— estarían siendo ocupados por personal de salud. La inspección, indicó, se realizó tras la difusión de una situación que calificó como “desagradable para la sociedad” y que, en su criterio, podría estar poniendo en riesgo la adecuada prestación de servicios a la población.
Durand sostuvo que, desde la entrega del hospital, “sin culminar formalidades ni responsabilidades”, se habrían generado condiciones que afectan servicios esenciales. De acuerdo con su testimonio, existiría un conflicto interno entre enfermeras, obstetras y médicos por el control de áreas en el quinto piso, disputa que —afirmó— habría derivado en una ocupación de ambientes destinados originalmente a la atención de pacientes.
El representante de la Defensoría señaló que, bajo el argumento de contar con “estar” para cada área (enfermería, obstetricia y medicina), se habría tomado posesión de espacios que, según su apreciación, deberían permanecer disponibles para pacientes.
Según el comisionado, el ambiente “más grande” presuntamente ocupado correspondería al área utilizada por enfermería y contaría con instalación de oxígeno y recursos vinculados a cuidados delicados, lo que —indicó— incrementaría el riesgo asistencial. En su intervención, Durand advirtió que la ocupación de espacios podría comprometer la distribución hospitalaria y también la bioseguridad del personal y de los pacientes.
Durand planteó, además, que en dichos ambientes podrían instalarse pacientes con enfermedades contagiosas, lo que —en su opinión— exigiría mayor control y orden en la asignación de espacios. Afirmó que esta situación habría podido prevenirse mediante decisiones oportunas de la autoridad del hospital y del sector salud.
En otro momento, el comisionado afirmó que la problemática no solo sería de ambientes, sino también de condiciones de atención para procedimientos sensibles. Mencionó específicamente equipos relacionados con diálisis y describió que la experiencia de atención, en las condiciones observadas por él, sería poco digna para los usuarios.
El comisionado sostuvo que el personal justificaría la necesidad de más áreas alegando privacidad y condiciones de trabajo, aunque, según él, existiría espacio suficiente y lo que faltaría sería una redistribución ordenada. Asimismo, cuestionó que la autoridad administrativa “no resuelve, no sanciona” y que, según su interpretación, permitiría que el desorden se consolide.
Durand afirmó también que áreas destinadas a iluminación y ventilación habrían sido convertidas —según sus palabras— en pequeños cafetines, almacenes o guardaderos de ropa, sin respaldo protocolar o legal. En ese marco, señaló como responsables directos al director o directora del hospital y al director regional de salud.




