La selección peruana de fútbol cayó al puesto 53 del ranking mundial de la FIFA en enero, una posición lejana al histórico puesto 12 que alcanzó años atrás y que la ubicaba entre las primeras selecciones de Sudamérica.
De acuerdo con especialistas, esta caída responde a una crisis estructural que afecta desde la Federación Peruana de Fútbol hasta las ligas regionales. Denuncian que directivos se mantienen indefinidamente en sus cargos sin control ni renovación, mientras que el campeonato nacional muestra cada vez más desorganización. Entre los factores señalados están el incremento del número de jugadores extranjeros a siete por equipo en cancha, la eliminación de las reservas, y la ausencia de un sistema sólido de formación de menores.
También se cuestiona la permisividad con equipos que juegan fuera de sus sedes, la aprobación de estadios con deficiencias, la falta de un criterio uniforme en la aplicación de sanciones y licencias, y el bajo nivel del arbitraje nacional. La eliminación de medidas como la bolsa de minutos ha sido vista como otro retroceso que limita el desarrollo de nuevos talentos. Todo esto impacta directamente en el rendimiento de la selección nacional, que no clasificó al último Mundial y sigue perdiendo posiciones en el ranking.




