Delcy Rodríguez asegura que EE.UU. condiciona capacidad de Venezuela para comercializar su petróleo

La presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, afirmó ante la Asamblea Nacional que Estados Unidos limita la capacidad del país para comercializar su petróleo, aludiendo a restricciones operativas y a un “bloqueo” que —según su relato— afecta la salida del crudo hacia mercados internacionales. En su balance de gestión y exposición de cifras macroeconómicas, Rodríguez sostuvo que la producción petrolera habría escalado hasta 1,2 millones de barriles diarios, mientras defendía un plan para “normalizar” relaciones comerciales y atraer inversiones en un contexto de fuerte presión externa.

La declaración llega en medio de un escenario político altamente inestable tras la captura de Nicolás Maduro durante una operación atribuida a fuerzas estadounidenses, hecho que Rodríguez calificó como un punto de quiebre en la relación bilateral, aunque a la vez buscó proyectar disposición al diálogo político y la diplomacia.

Asamblea Nacional
Rodríguez acudió al Parlamento para exponer el balance económico y colocar al petróleo como eje de la estrategia de recuperación. Allí sostuvo que Venezuela pretende exportar con mayor libertad, pero que la capacidad real del país estaría “condicionada” por decisiones y controles vinculados a Estados Unidos. En su discurso, combinó un tono de defensa soberana con mensajes orientados a reabrir canales de cooperación, en una transición marcada por el reposicionamiento de Washington en el tablero venezolano.

En ese marco, la mandataria interina ratificó la línea política de mantener relaciones con diversos aliados —entre ellos China, Rusia, Irán y Cuba— y remarcó que cualquier acercamiento con Estados Unidos no debería implicar subordinación. “No tenemos miedo”, fue la idea que reforzó al referirse a la asimetría de poder con Washington y a la opción de encarar el conflicto por vías diplomáticas.

La lectura política de su intervención fue doble: por un lado, denunciar límites externos al comercio petrolero; por el otro, sostener que el gobierno busca reconducir el vínculo internacional sin renunciar a su margen de maniobra. Analistas citados por prensa regional han señalado, sin embargo, que el margen del gobierno interino puede ser estrecho en la práctica debido a la influencia estadounidense sobre el nuevo escenario.

Reforma de Hidrocarburos
Como parte del anuncio, Rodríguez planteó que su administración impulsa modificaciones a la Ley de Hidrocarburos para facilitar un rediseño del sector y abrir espacio a inversiones, sin detallar plenamente el contenido de la reforma. Reportes internacionales señalan que el gobierno interino busca una apertura del sector petrolero a mayor participación extranjera, con cambios que podrían alterar el esquema de control estatal tradicional y, a la vez, apuntar a mejorar el flujo de capital para infraestructura y servicios.

Rodríguez indicó que el proyecto incorporaría lineamientos asociados a la denominada “ley antibloqueo”, aprobada en 2020, que permitió mecanismos para atraer inversiones y reordenar contratos bajo un marco criticado por su opacidad y por facilitar esquemas destinados a sortear sanciones internacionales. A la par, medios de la región han reportado que desde Washington se ha descrito que ejerce “máxima influencia” sobre el gobierno interino, incluso con menciones a crudo incautado y movidas de presión vinculadas a la comercialización petrolera.

En cuanto a cifras, reportes locales y especializados han recogido la meta o referencia de 1,2 millones de barriles diarios como objetivo/resultado presentado por Rodríguez en el marco de sus anuncios económicos. La discusión de fondo, no obstante, no se limita al volumen producido: pasa por el acceso a compradores, rutas, financiamiento, seguros y logística internacional—todos puntos sensibles cuando existen sanciones y controles sobre transacciones.

EE. UU.–Venezuela
En el tramo más político del discurso, Rodríguez insistió en que Venezuela no renunciará a su derecho de mantener vínculos con potencias y aliados fuera de la órbita estadounidense. El mensaje busca contener a su base interna y, al mismo tiempo, negociar desde una posición de “dignidad”, incluso ante la posibilidad de conversaciones directas con Washington.

El telón de fondo es que la economía venezolana depende críticamente del petróleo, y cualquier condicionamiento externo —sea por sanciones, controles de navegación, restricciones financieras o presión diplomática— puede alterar la capacidad de vender crudo, cobrarlo y reinvertirlo. En paralelo, reportes internacionales describen que el nuevo gobierno intenta equilibrar discurso nacionalista con señales pragmáticas hacia Estados Unidos para estabilizar la situación y reactivar inversión.