Garu, ciudadela del Alto Marañón, capta interés de la comunidad científica mundial por su valor arqueológico monumental

La Zona Arqueológica Monumental de Garu, ubicada en el distrito altoandino de Choras (Yarowilca), empieza a proyectarse con fuerza ante los ojos del Perú y del mundo. Así lo sostuvo César Antezana Andrade, responsable del Área de Información Turística de la Municipalidad Distrital de Choras, al informar que el complejo ha despertado un creciente interés de expertos, arqueólogos internacionales y comunidad científica, que llegan para realizar investigaciones, reconstrucciones y proyecciones sobre lo que fue esta gran urbe en tiempos antiguos.

Antezana remarcó que Garu cuenta con una denominación de alto nivel: “Zona Arqueológica Monumental”, reconocida como Patrimonio Cultural de la Nación, una categoría que —según explicó— se sustenta en la riqueza y diversidad de evidencias culturales presentes en el lugar. En su lectura, la importancia de Garu no se limita al pasado regional: representa una pieza clave para comprender procesos históricos que abarcan desde etapas tempranas hasta periodos complejos de ocupación.

Historia y arquitectura
César Antezana afirmó que Garu evidencia un desarrollo cultural de largo alcance, con presencia desde periodos precerámicos y etapas posteriores vinculadas a la cerámica, la formación de sociedades complejas, y la consolidación en tiempos incaicos y coloniales. Dentro de sus referencias cronológicas, mencionó indicios asociados aproximadamente a 2000 a. C., además de continuidades y transformaciones en periodos posteriores.

Uno de los aspectos que más resaltó fue la dimensión arquitectónica: sostuvo que las 129 hectáreas que hoy comprende el complejo concentran numerosas edificaciones y estructuras que reflejan ingeniería y ocupación prolongada. En su descripción, Garu no es un solo conjunto de ruinas, sino un sistema urbano con evidencias diversas: estructuras fortificadas, habitaciones domésticas, chullpas, torres gemelas, viviendas, templos, y otros elementos que dan cuenta de organización social y capacidad constructiva.

Circuitos de 2 a 3 días
De cara al 2026, el responsable del Área de Información Turística señaló que se vienen diseñando circuitos para el recorrido del complejo y su entorno, y remarcó que Garu no se visita “en un solo día”: por su extensión y la cantidad de sectores, estimó que el visitante requeriría 2 a 3 días para un recorrido adecuado.

En esa línea, relacionó el crecimiento turístico con la mejora de la carretera hacia La Unión–Choras, destacando que en el trayecto es posible observar cambios de altitud y biodiversidad en corto tiempo, un factor que, a su juicio, puede convertirse en ventaja competitiva para la oferta turística regional.

Sin embargo, junto al entusiasmo, el mensaje incluyó una advertencia clave: Garu necesita mayor inversión del Estado para protección y servicios básicos. Antezana afirmó que el sitio requiere acciones concretas para atender al visitante y evitar vulnerabilidades: servicios higiénicos, señalización y orientación, además de más personal de vigilancia. Subrayó que la extensión del complejo hace insuficiente el control cuando los recursos humanos son limitados, y recordó que ya se registraron incidentes recientes, como un incendio, que atribuyó a la falta de personal.

Finalmente, Antezana señaló que la municipalidad coordina con instituciones vinculadas al turismo, como la Dircetur, y llamó a un trabajo articulado con el Ministerio de Cultura para que la puesta en valor no quede solo en anuncios, sino en obras y gestión real. Garu —con su arquitectura, historia y paisaje— se perfila como un destino “imperdible”, pero su proyección dependerá de cuánto se invierta hoy en conservar lo que aún permanece en pie.