A pocos días del paro de transportistas anunciado para este jueves 15 de enero de 2026, el presidente del Consejo de Ministros, Ernesto Álvarez, restó trascendencia a la medida y sostuvo que detrás habría motivaciones políticas y electorales, además de disputas internas en el propio sector, de acuerdo con sus declaraciones en entrevistas televisivas.
En esa misma línea, el premier afirmó que en el transporte también existirían “malos elementos” que darían información o incluso integrarían bandas criminales, en referencia al escenario de extorsiones y violencia que denuncian los gremios.
Mientras tanto, organizaciones de transporte urbano de Lima y Callao han confirmado la paralización como respuesta al incremento de extorsiones y asesinatos contra trabajadores del sector, y han señalado que la fecha no se cambiará.
Premier acusa motivación política
En declaraciones difundidas por medios, Ernesto Álvarez señaló que el paro no resolvería el problema de la inseguridad ni el avance de las extorsiones. En cambio, sostuvo que existiría un “tema político” relacionado con el contexto electoral de 2026 y con tensiones internas en la actividad de transporte, según lo reportado por la prensa.
La afirmación más polémica fue su referencia a presuntos transportistas coludidos con organizaciones delictivas. En entrevista, el titular de la PCM indicó que, así como hay malos policías o fiscales, también habría “malos transportistas” que entregarían información o integrarían bandas criminales.
Gremios ratifican paralización
Del lado de los transportistas, gremios de Lima y Callao han ratificado la medida para el 15 de enero, anunciando suspensión del servicio y movilización de unidades, como protesta por la ola de ataques que afecta a choferes y cobradores.
Medios han reportado que la organización Transportes Unidos, que agrupa a empresas de transporte urbano, insistió en que la fecha se mantiene y que la medida responde a la escalada de violencia.
Asimismo, otras organizaciones del rubro también han hecho público su respaldo a la protesta. Por ejemplo, la Corporación Nacional de Empresas de Transporte (CONET Perú) anunció un paro para el 15 de enero como reacción a ataques y hechos de violencia, según reportes periodísticos.
Impacto del paro
Con el paro en agenda, la discusión se concentra ahora en dos frentes: el impacto inmediato de una paralización del transporte urbano en Lima y Callao, y la exigencia de acciones efectivas frente al crimen organizado.
Por un lado, el Ejecutivo ha buscado desacreditar el paro al atribuirlo a intereses políticos, y al mismo tiempo ha señalado que en el sector existirían actores que alimentarían las redes de extorsión, de acuerdo con lo expresado por el premier.
Por otro lado, los transportistas insisten en que la protesta responde a la falta de seguridad y a ataques directos contra trabajadores del rubro, según lo informado por los propios gremios a la prensa.
En este contexto, ciudadanos y usuarios quedan en medio de una jornada que podría alterar la movilidad y reabrir el debate sobre qué medidas urgentes se adoptarán para frenar las extorsiones y proteger a quienes operan el transporte público.




