Santa María del Valle: Pobladores extraen tocosh de forma artesanal, tradición andina conocida como la “penicilina andina”

En la sierra huanuqueña, la extracción de tocosh —un alimento tradicional obtenido por fermentación— viene llamando la atención en redes sociales por la forma artesanal y comunitaria con la que se realiza en zonas como Santa María del Valle y sus caseríos. Según publicaciones compartidas recientemente, pobladores de sectores como Pachitea y Yuragmarca se organizan desde tempranas horas para desarrollar esta faena, empleando herramientas sencillas como mangueras, sacos y métodos rústicos que, de acuerdo con la tradición local, se transmiten de generación en generación.

De acuerdo con lo difundido, el tocosh se produce principalmente a base de papas nativas que pasan por un proceso prolongado de fermentación natural en pozos. Los propios pobladores destacan que esta práctica no solo representa cultura viva, sino también una fuente de sustento, ya que el producto se viene comercializando con mayor frecuencia en distintos mercados. En ese sentido, la actividad ha generado admiración entre usuarios que resaltan la constancia y el conocimiento ancestral aplicado en cada etapa del proceso.

Cómo se elabora
Según lo explicado en relatos difundidos y lo que se conoce de prácticas andinas, la elaboración del tocosh empieza con la selección de papas nativas, a menudo de sabor amargo, que luego se lavan y se colocan en pozos naturales o subterráneos acondicionados por la comunidad. Estos pozos suelen cubrirse con materiales del entorno —como paja o fibras vegetales— y se aseguran con peso (por ejemplo, piedras) para mantenerlas sumergidas y favorecer la fermentación.

El proceso es lento: las papas permanecen allí durante meses (y en algunos casos más tiempo, según la costumbre de cada zona) hasta que se logra la fermentación deseada. En ese punto se realiza la extracción, que, de acuerdo con las imágenes que circulan, puede implicar remover el contenido, escurrirlo con apoyo de sacos y agua, y trasladarlo para su siguiente etapa.

Después de extraído, el tocosh puede destinarse a diferentes usos domésticos o comerciales. En algunas prácticas locales, se cocina en preparaciones como mazamorra o “api”, o se seca para transformarlo en harina, la cual se utiliza como insumo en diversas recetas tradicionales. En redes, usuarios también han resaltado el carácter “milenario” de esta técnica, vinculándola con la identidad productiva de las comunidades altoandinas.

Usos tradicionales
En diversas zonas andinas, el tocosh es conocido popularmente como la “penicilina andina” y se le atribuyen usos vinculados a la salud tradicional. En ese sentido, muchas familias lo consumen como parte de su dieta o en preparaciones que —según la creencia popular— ayudarían a fortalecer el cuerpo, especialmente en temporadas de frío o malestares digestivos.

Sin embargo, es importante precisar que esas referencias corresponden al uso tradicional y a lo que se difunde en la cultura popular. Si bien el tocosh proviene de un proceso de fermentación que puede asociarse a alimentos probióticos, cualquier afirmación sobre propiedades médicas específicas requiere evaluación científica y orientación profesional, especialmente en personas con condiciones de salud particulares.

Mientras tanto, lo que sí aparece con claridad en los testimonios compartidos es el valor social del tocosh: una práctica que combina memoria, territorio y trabajo, y que hoy vuelve a ganar visibilidad como parte de la riqueza cultural de Huánuco.