El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ) modificó la acusación formal contra Nicolás Maduro y retiró la afirmación directa de que el “Cártel de los Soles” sea una organización criminal real y estructurada, según informó The New York Times. En la nueva versión del documento judicial, el término aparece apenas de manera pasajera, a diferencia de la acusación original de 2020, en la que el supuesto cartel era mencionado decenas de veces y presentado como una entidad cohesionada dirigida desde el poder.
La revisión marca un cambio sustancial en el enfoque del caso: el texto actualizado describe el “Cártel de los Soles” como un “sistema clientelar” y una “cultura de corrupción” dentro de las fuerzas armadas venezolanas, vinculada a beneficios obtenidos del narcotráfico. Expertos jurídicos y en crimen organizado consultados por el NYT sostienen que esta modificación podría representar un reconocimiento implícito de que la fiscalía no cuenta con evidencia suficiente para sostener, ante un tribunal, la existencia de un cartel formal, con jerarquías, roles y estructura operacional definida.
Este giro ocurre en un momento especialmente sensible: pocos días después de que fuerzas estadounidenses capturaran a Maduro en Caracas y lo trasladaran a Nueva York, donde compareció ante una corte federal en Manhattan para enfrentar cargos por narcotráfico y armas. El hecho ha generado reacciones internacionales y debate legal sobre el alcance de la operación y el impacto político que tendrá en el proceso penal.
Reconfiguran relato judicial
Según el NYT, la nueva acusación sostiene que funcionarios venezolanos habrían aprovechado estructuras estatales para proteger y facilitar actividades de narcotráfico, obteniendo beneficios personales, pero sin afirmar con contundencia que existía un “cartel” cohesionado bajo la dirección de Maduro. En otras palabras: la hipótesis principal se desplaza desde la existencia de una organización criminal formal hacia un modelo de corrupción institucional que operaría como red, sin estructura visible de cartel.
La clave está en el lenguaje: el documento ya no presenta al “Cártel de los Soles” como una entidad criminal con mando unificado, sino como una referencia general a redes de poder, favores y protección dentro del Estado. Analistas señalan que esta lectura coincide con una interpretación histórica del término: durante años, “Cártel de los Soles” habría funcionado como una etiqueta utilizada por medios y especialistas para describir la presunta corrupción militar en Venezuela, más que una organización comparable a los carteles tradicionales del narcotráfico.
Este cambio resulta especialmente relevante porque, en los tribunales, el sustento probatorio debe ser preciso. Lo que en el debate político puede funcionar como “concepto” o “metáfora”, en un proceso penal exige evidencias de estructura, operaciones, jerarquías y coordinación criminal.
Ajuste de la acusación
El giro descrito por NYT también abre un debate inevitable: ¿cómo impacta esta corrección judicial en decisiones previas del propio gobierno estadounidense? Por ejemplo, en 2025, el Departamento del Tesoro sancionó al “Cártel de los Soles” como entidad terrorista y lo vinculó directamente a Maduro. En ese contexto, especialistas citados por diversos medios han advertido que el término ha sido políticamente utilizado con fuerza, aun cuando su definición jurídica puede ser frágil si no se sostiene con evidencia judicial sólida.
La tensión es clara: por un lado, el Ejecutivo adopta medidas de sanción y designaciones; por otro, la acusación en corte federal modera el lenguaje y evita comprometerse con la existencia de un “cartel” formal. Esto no significa que se retiren cargos contra Maduro, sino que se reestructura la narrativa para concentrarse en un esquema de corrupción y protección estatal vinculado al narcotráfico.
En términos prácticos, el DOJ estaría buscando sostener un caso más resistente ante la defensa: en lugar de probar la existencia de un “cartel” como organización, se enfocaría en la responsabilidad penal por conspiración, facilitación, protección estatal y beneficios derivados de redes criminales.
Aunque el término “Cártel de los Soles” pierda protagonismo, el expediente judicial mantiene cargos graves. Reportes de prensa señalan que Maduro enfrenta acusaciones relacionadas con narcotráfico y delitos vinculados a armas, además de supuestas conexiones con estructuras criminales transnacionales. El proceso se desarrolla en la corte federal del Distrito Sur de Nueva York, y el exmandatario ya compareció ante el tribunal, negando los cargos y cuestionando la legalidad de su captura.
En los próximos meses, se espera una batalla legal intensa: la defensa podría presentar mociones basadas en jurisdicción, inmunidad, debido proceso y cuestionamientos a la operación de captura. Al mismo tiempo, la fiscalía tendría que sostener la acusación con evidencia robusta, lo que explicaría el ajuste del lenguaje: en un juicio, cada concepto debe ser demostrable.




