Huánuco: recuperación económica sin desarrollo real

Huánuco empieza a mostrar señales claras de recuperación económica tras el duro impacto que dejó la pandemia del COVID-19. El crecimiento del número de negocios formales, que podría bordear los 40 mil al cierre del 2025, refleja el esfuerzo de miles de emprendedores que resistieron el colapso del 2020, cuando cerca de 10 mil empresas cerraron sus puertas. La región ha logrado levantarse, pero la pregunta de fondo sigue siendo la misma: ¿esta recuperación se traduce en desarrollo sostenible para las familias huanuqueñas?

Las cifras, aunque alentadoras, deben analizarse con cautela. Gran parte de la reactivación se sostiene en un modelo económico altamente dependiente del comercio y de campañas estacionales ligadas a festividades. San Valentín, Semana Santa, Día de la Madre, Fiestas Patrias y Navidad marcan el pulso del consumo regional. Este dinamismo genera movimiento, pero también revela una fragilidad estructural: una economía que avanza por impulsos temporales y no por bases productivas sólidas.

El crecimiento que no se siente en el bolsillo es un crecimiento incompleto. Si bien el movimiento comercial puede incrementarse entre 10% y 15% en campañas como la navideña, el impacto real en los hogares sigue siendo limitado. La razón es clara: la región carece de sectores que generen valor agregado sostenido, empleo de calidad y encadenamientos productivos que fortalezcan el circuito económico interno.

En ese escenario, la agroindustria aparece como una oportunidad concreta y desaprovechada. Provincias como Pachitea tienen el potencial para convertirse en polos de desarrollo si se apuesta de manera seria por la tecnología, la mecanización y el fortalecimiento de las asociaciones productivas. Incrementar la productividad agrícola no solo mejora la oferta, sino que permite que el dinero se quede en la región, se reinvierta y genere bienestar directo en los hogares.

Sin embargo, cualquier estrategia de desarrollo choca con un problema persistente: la informalidad. El comercio ambulatorio continúa desbordando calles y veredas durante las campañas de alta demanda, afectando al comercio formal que cumple con alquileres, impuestos y obligaciones laborales. La falta de una política clara y sostenida para ordenar esta actividad demuestra una preocupante ausencia de visión a mediano plazo. Permitir el desorden no es inclusión; es condenar a la ciudad a repetir los mismos conflictos cada año.

A ello se suma otra deuda pendiente: el turismo. Mientras el visitante promedio gaste poco y permanezca pocas horas, el impacto económico seguirá siendo marginal. Apostar por un turismo de mayor capacidad de gasto, mejor organizado y con servicios de calidad es clave para diversificar la economía regional.

Huánuco ha demostrado que puede recuperarse. Ahora debe demostrar que puede desarrollarse. Pasar de una economía que sobrevive por campañas a una que crece con bases productivas sólidas es el verdadero reto. De lo contrario, la recuperación será solo una ilusión estadística, lejana a la realidad cotidiana de la mayoría de sus ciudadanos.