Antecedentes por presuntas estafas abren nueva línea en indagación por homicidio de transportista

Mientras la investigación por el homicidio de un transportista continúa bajo reserva y con diligencias en curso, han surgido nuevos elementos documentales que podrían aportar contexto al entorno más cercano de la víctima. Se trata de al menos tres denuncias por presunta estafa vinculadas a la conviviente de Junior Anthony A. R., identificada como S. E. M. C., así como una denuncia similar en la que figura el nombre de F. R. C. Los hechos descritos en estos reportes se relacionan con supuestas ventas fraudulentas de vehículos mediante redes sociales.

Según la documentación revisada, la primera denuncia fue presentada el 1 de julio de 2024 ante una unidad de investigación en Chilca (Cañete, Lima). El denunciante, de iniciales L. S. T. T. (35), indicó que buscaba un auto de segunda mano en Facebook Marketplace y contactó al número que aparecía en el anuncio de un Hyundai Accent 2008, placa C9X-402. Relató que recibió fotografías del vehículo y que, tras varios pedidos, realizó depósitos escalonados que sumaron alrededor de S/ 3 000. Luego, al verificar la placa, descubrió que el vehículo figuraba a nombre de otra persona y, tras insistir en comunicarse, fue bloqueado.

Otro caso corresponde a un ciudadano huanuqueño de iniciales G. P. F. (25), residente en Huaral, quien declaró haber intentado comprar un automóvil para trabajar como taxista. Afirmó que fue convencido con el envío de fotos de documentos de identidad y que transfirió cerca de S/ 3 700, con una cita para la entrega del auto en Ica, encuentro que nunca se concretó. Este hecho habría sido denunciado en Pisco y, de acuerdo con el propio testimonio, la investigación no habría avanzado por dificultades del agraviado para atender notificaciones.

La tercera denuncia fue presentada en Huaytará (Huancavelica) por el comerciante M. R. M. (50). Señaló que fue contactado por una voz femenina que se identificó como F. R. C., quien le remitió imágenes del auto, DNI y tarjeta de propiedad, y le solicitó un depósito vía Plin a un número atribuido a S. E. M. C. Tras el envío del dinero, nadie acudió a la cita y los teléfonos fueron apagados.

Ante estas referencias, familiares señalaron que desconocían la existencia de tales denuncias. Un pariente indicó, además, que habría ocurrido una posible suplantación de identidad, versión que será materia de verificación. Por ahora, las autoridades mantienen el hermetismo sobre el móvil del crimen, pero estos antecedentes podrían ser evaluados como parte del análisis integral del caso, siempre bajo el principio de presunción de inocencia y a la espera de conclusiones oficiales.