Maestro Vedoco deja impacto duradero en investigación andina y formación cultural de generaciones

La partida del reconocido investigador y maestro del pensamiento andino deja un vacío profundo en la vida cultural de Huánuco, donde su obra, sus enseñanzas y su casa museo permanecen como testimonio de una existencia dedicada a preservar la memoria ancestral. Su fallecimiento fue dado a conocer por colectivos culturales que destacaron su aporte intelectual y espiritual a diversas generaciones.


Diversas instituciones y representantes culturales recordaron a Víctor Domínguez Condezo, conocido como Vedoco, como un formador incansable y defensor de la identidad andina. Una de estas es el Movimiento Cultural Esteban Pavletich, el maestro dedicó su vida a investigar lenguas, mitologías y expresiones simbólicas de los pueblos originarios, integrando ciencia, poesía y memoria colectiva en una propuesta pedagógica que influyó en estudiantes de Huancayo, Pasco y Huánuco.


Nacido el 1 de abril de 1939 en Coquín, Ambo, Vedoco creció en un entorno andino que marcó su sensibilidad cultural, según recuerda el documento de homenaje. Hijo de padres campesinos, desarrolló desde la niñez un vínculo profundo con las montañas y los relatos orales, elementos que luego convertiría en eje de su producción intelectual. De acuerdo con la misma fuente, fue el primer graduado de su promoción universitaria con una tesis sobre aprendizaje del castellano en comunidades del Mantaro, iniciando un camino académico que lo llevaría al extranjero.


Homenaje a un formador del pensamiento andino
Su trayectoria incluyó estudios en Estados Unidos gracias a una beca Fulbright, la fundación del Grupo Literario Pucayacu en Pasco y la creación del Centro Regional de Estudios Andinos (CREA), según se detalla en el texto referencial. También participó en congresos internacionales en Cuba y Paraguay, donde presentó trabajos sobre educación ecológica y narrativa oral, recibiendo reconocimientos de organismos como UNICEF.


Su producción intelectual abarcó investigaciones sobre interferencias lingüísticas, arte rupestre, danzas e identidad cultural, además de poemarios y ensayos que exploraban la resistencia y espiritualidad de los pueblos andinos. Entre sus obras se mencionan Wayraviento, Jirkas Kechwas, Wamali y Yaru-Chinchay Qichwa Rimay, consideradas aportes esenciales para el estudio de la cosmovisión local, conforme señala la publicación homenajeada.


Su casa museo Allpawasi, ubicada en Tomaykichwa, fue concebida como un espacio de resguardo cultural donde reunió piezas arqueológicas, tejidos, cerámica y manuscritos. De acuerdo con el material de origen, este lugar se convirtió en un referente para estudiantes, artistas y visitantes que buscaban comprender desde dentro el universo simbólico de las culturas Yacha.


Una vida dedicada a la memoria y a la enseñanza

Vedoco fue un crítico constante de la pérdida de valores, la desconexión con la naturaleza y el deterioro educativo. Según el testimonio cultural recopilado, su voz alertaba sobre la superficialidad con la que las nuevas generaciones enfrentan los desafíos contemporáneos y la necesidad de una revaloración profunda de la identidad andina.


En sus últimos años, su figura fue comparada con las jirkas tutelares que estudió durante décadas, símbolo de fortaleza y guía espiritual. Su legado, según expresa el Movimiento Cultural Esteban Pavletich, permanece vivo en sus libros, alumnos, artículos y en la huella que dejó en la comunidad intelectual y artística.


Colectivos culturales expresaron que su partida representa una pérdida significativa para el patrimonio espiritual de Huánuco, aunque su pensamiento seguirá iluminando procesos de reflexión y fortalecimiento cultural. En el mensaje difundido, se le desea un “buen viaje” simbólico, resaltando que su palabra continúa floreciendo en nuevas generaciones.