Estados Unidos activó una de sus maniobras diplomáticas más audaces desde el inicio de la guerra. Según AFP, el enviado especial Steve Witkoff viajará este lunes 1 de diciembre a Moscú para reunirse directamente con el presidente Vladímir Putin, en un intento de reencaminar las negociaciones que podrían definir el futuro del conflicto con Ucrania.
Este movimiento ocurre en un momento de máxima sensibilidad geopolítica, cuando Washington, Kiev y Moscú parecen reconocer —aunque con reservas— que el fin de la guerra podría empezar a discutirse.
Acuerdo es posible “en los próximos días”
Un día antes del viaje, Donald Trump aseguró ver “buenas posibilidades” de un consenso entre Rusia y Ucrania tras su reunión con la delegación ucraniana en Florida. Sin embargo, advirtió que Kiev enfrenta “problemillas complejos”, aludiendo al reciente escándalo de corrupción que obligó a Volodímir Zelenski a destituir a su jefe de gabinete y principal negociador.
“No ayuda”, sentenció Trump, evidenciando que la crisis interna en Ucrania podría debilitar su posición en la mesa de diálogo.
Washington y Moscú buscan avanzar
La cita entre Witkoff y Putin está programada para el martes 2 de diciembre en Moscú. Este encuentro ocurre en paralelo a los diálogos que EE. UU. y Ucrania mantienen para coordinar una estrategia común frente al Kremlin.
Para la diplomacia estadounidense, esta reunión representa una oportunidad decisiva para evaluar la disposición real de Rusia a conceder terreno político y militar.
Rusia rechaza ajustes de Europa
Moscú había descartado de plano los cambios introducidos por Europa al plan estadounidense de 28 puntos, que incluían el reconocimiento de la soberanía ucraniana sobre territorios en disputa, un límite militar de 800.000 soldados (y no 600.000), y la posibilidad de que Ucrania ingrese a la UE y la OTAN, además de elecciones anticipadas.
El Kremlin calificó estas modificaciones como “inaceptables”.
Pero el tablero cambió el 28 de noviembre. Tras reunirse con el primer ministro húngaro Viktor Orbán, Putin aceptó asistir a una reunión en Budapest para explorar nuevas vías hacia el fin del conflicto.
“Si durante nuestras negociaciones se utiliza la plataforma de Budapest, estaré encantado. Agradezco su disposición para ayudar”, declaró, abriendo una rendija diplomática inesperada.
Un escenario incierto
El cruce de mensajes entre Trump, Putin y Zelenski, sumado al viaje del enviado estadounidense, configura el momento de mayor actividad diplomática en meses. Aunque ningún avance está garantizado, por primera vez en mucho tiempo las tres partes parecen reconocer que la conversación hacia una paz posible debe retomarse.




