Crimen conmociona a la región: víctima fue raptada por sujetos armados con ropa policial y armas largas
Consternación en Puerto Inca. El cuerpo del empresario cacaotero Carlos Alejo Aponte Caisahuana (31) fue hallado sin vida en el kilómetro 43 de la carretera que une los sectores de Súngaro y Tournavista, en la provincia de Puerto Inca (Huánuco), luego de haber sido secuestrado por un grupo de delincuentes que se hicieron pasar por agentes policiales.
Según informó la Policía Nacional, el hallazgo se produjo durante la mañana del martes, cuando un equipo de agentes de la División de Investigación Criminal (Divincri) y efectivos de la comisaría local acudieron al punto tras recibir una alerta sobre un cuerpo abandonado. La víctima fue identificada plenamente por sus familiares, quienes confirmaron que se trataba del empresario secuestrado el 19 de noviembre.
Secuestro ocurrió frente a testigos
De acuerdo con las investigaciones preliminares, el empresario fue interceptado la noche del martes en su negocio de acopio de cacao, ubicado en las inmediaciones del Mercado Las Palmeras, por cuatro sujetos armados que vestían ropa camuflada, chalecos, pasamontañas y portaban armas largas.
Vecinos del lugar indicaron que, debido al uniforme y al despliegue, inicialmente pensaron que se trataba de una operación policial real. Sin embargo, todo formaba parte de un plan criminal meticulosamente ejecutado.
Imágenes de una cámara de seguridad cercana muestran cómo los individuos ingresan al local y se mueven con total confianza antes de sacar a la fuerza al empresario. Desde entonces, su paradero era desconocido, hasta que su cadáver fue hallado abandonado junto a la vía rural.
Familia exige justicia
El cuerpo de Carlos Alejo fue trasladado a la ciudad de Pucallpa, donde se le practicará la necropsia legal para establecer las causas exactas de la muerte. Hasta el cierre de esta edición, no se ha informado oficialmente si presentaba impactos de bala o signos de tortura.
La familia y vecinos exigen justicia. Denuncian que Puerto Inca viene siendo víctima de una escalada de violencia y criminalidad, donde bandas organizadas operan con total impunidad, muchas veces haciéndose pasar por fuerzas del orden. “No podemos vivir aterrorizados por delincuentes disfrazados de policías”, manifestaron dirigentes comunales, quienes solicitaron el despliegue urgente de fuerzas especiales en la zona.




