Escándalo por deterioro del tomógrafo: Vuelve a fallar dos semanas después de su reparación oficial

El Hospital Regional Hermilio Valdizán certificó oficialmente, el 13 de octubre de 2025, que su tomógrafo había sido reparado y se encontraba nuevamente operativo, tras permanecer seis meses inactivo, según consta en el Informe N.º 283-2025 emitido por el Departamento de Diagnóstico por Imágenes. El documento ordenaba el reinicio inmediato de las atenciones y daba por concluida una etapa que había generado retrasos, derivaciones privadas y costos adicionales para la institución.
La reparación, de acuerdo con declaraciones divulgadas por medios locales, implicó la importación de un componente desde Colombia, una intervención técnica valorizada en 42 mil soles, y la adquisición de un repuesto adicional cuyo costo ascendió a 8 mil dólares. Mientras tanto, los pacientes continuaron esperando, y el hospital debió firmar un convenio temporal con una clínica privada para cubrir, parcialmente, la demanda acumulada.


Fallas documentadas en tiempo sorprendentemente breve
Pese a la reparación oficialmente declarada, el tomógrafo volvió a presentar fallas menos de dos semanas después. El Informe N.º 003-2025, del 22 de octubre, reporta la aparición de artefactos en las imágenes: sombras, distorsiones y pérdida de nitidez que comprometen diagnósticos urgentes. Días más tarde, el 27 de octubre, el Informe N.º 299-2025 solicita nuevamente mantenimiento correctivo, advirtiendo problemas que afectan directamente la operatividad del equipo.
Las imágenes del expediente institucional, que muestran cortes tomográficos con ruido y anomalías, parecen confirmar que la falla no es menor. En algunos documentos, incluso, se plantea recurrir a una contratación por emergencia para realizar un nuevo mantenimiento “a todo costo”, a pesar de que el equipo había sido declarado operativo días antes.


Preguntas inevitables ante una reparación tan efímera
Si bien no existen pronunciamientos institucionales que aclaren las causas del deterioro acelerado, la rápida reaparición de fallas abre un espacio necesario para la reflexión. En un contexto nacional donde diversos informes de control han revelado problemas recurrentes en el mantenimiento de equipos biomédicos —desde supervisiones deficientes hasta intervenciones incompletas—, resulta legítimo que la ciudadanía se pregunte:
* ¿El mantenimiento realizado antes del 13 de octubre fue exhaustivo y verificable?

* ¿Los repuestos importados fueron los adecuados para el modelo y la antigüedad del tomógrafo?

* ¿Se supervisó técnicamente la intervención realizada por la empresa contratada?

* ¿Existen presiones, intereses o incentivos que podrían favorecer intervenciones frecuentes?

* ¿Por qué un equipo que demandó meses de espera y altas inversiones falló en un lapso tan breve?

Estas interrogantes no afirman responsabilidades, pero sí revelan la necesidad urgente de transparencia, auditoría técnica y revisión de procesos.


Pacientes nuevamente expuestos a la incertidumbre
Mientras el hospital no proporcione una explicación clara, los usuarios del sistema público vuelven a enfrentar la inestabilidad de un servicio esencial. El tomógrafo del Hermilio Valdizán es —literalmente— la diferencia entre un diagnóstico oportuno y una emergencia sin respuesta.
La región merece saber qué ocurrió, por qué volvió a ocurrir y qué medidas se tomarán para que no vuelva a ocurrir. La salud pública no puede depender de reparaciones fugaces, silencios administrativos ni dudas técnicas. Huánuco merece equipos confiables, procesos claros y una administración que responda por cada decisión que compromete la vida de miles de personas.