LUIS “POCHO” SOLORIO Y SU FASCINANTE UNIVERSO

La actividad gráfica del país, con sus variedades de procedimientos ha logrado retener la atención del público, sobre todo en los espacios festivos y el mercado joven, esta práctica ha desbordado las Escuelas de Arte, activando su participación en los talleres de los creadores y espacios expositivos consolidados, así como emergentes. La gráfica, no es más el patito feo, el “arte menor”, cuenta con el Museo del Grabado patrocinado por el Instituto Cultural Peruano Norteamericano (ICPNA) desde el 2019.

Agotado el indigenismo, podemos notar, a grandes rasgos, dos tipos de artistas contendiendo con sus discursos. Primero: el caso de los que se quedan en el país (muchos), quienes han conectado, por medio de la información libresca y tecnológica con lenguajes y tendencias coetáneas. Segundo: los otros (pocos), que logran salir y regresar o no a la comarca, descubren en el exilio su identidad y refuerzan su obra desde el relato personal y lugareño, eso sí, con una condición distante y renovada respecto a la de sus precedentes.

Técnica- xilografía. Título- Nubarrón, 2020 (fotografía, cortesía del autor

Luis “Pocho” Solorio Paredes es un caso particular, construye su fascinante y abundante imaginario usando las técnicas tradicionales; es una paradoja dentro del universo artístico, como dice, al presentarse, el matemático Adrián Paenza: “soy una persona”. “Pocho” es un alma a flor de piel, ha hecho de su andar un privilegio: creció en las alturas de Juliaca, en un ambiente talado por el frío y horizonte salvaje, luego se formó en la Escuela de Artes Plásticas de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUC); Taller de Cristina Gálvez; École Superieure d´Arts Visuels Ginebra – Suiza; Taller de Grabado Bigako Tokio – Japón. Finalmente, desde 1985 vive en Arequipa.

Todas esas condiciones han formado a esa persona, a las maravillosas imágenes sacadas de su cerebro; todo lo que visualiza, resurge del repositorio desde antes de usar sus pies para andar, desde cuando aprovechaba los pies de su madre y sus ojos le acercaban a cada confín del altiplano. En el catálogo de la importante exposición “Alturas” (Arequipa, 2013), Eduardo Ugarte y Chocano escribe: “ahí, ese segundo piso y su balcón construyen su horizonte, dan perspectiva propia a sus sentidos con los que incorporará el mundo desde la altura de cómodo pero ávido espectador de fiestas que parten de los cuatro suyos pero siempre terminan a sus pies, bajo sus ojos, en Juliaca, en el altiplano puneño”.

Técnica- xilografía. Título- Aliso, 2015 (fotografía, cortesía del autor

Su imaginario, es entonces su infancia, los primeros años en Juliaca (Puno), “Pocho” Solorio es nacido en Sicuani (Cusco, 1955). Hay regiones que marcan la vida, el sur tiene esa fortaleza de sellar el imaginario como impresiones imborrables. Por eso, la virtud poderosa en su acción creativa es su cabeza; cada obra elaborada al óleo, témpera, acuarela, xilografía, punta seca… La percibe entre los recuerdos y modela, tomándose su tiempo, sobre la tela, el papel, el soporte que su corporalidad precisa. Entre todos esos procesos, sus xilografías a color revelan el punto medio entre la pintura y la gráfica, el aporte conceptual que contados creadores han lograron sellar para ellos y aportar para la visualidad contemporánea.

Luis “Pocho” Solorio Paredes

El hombre en el paisaje de “Pocho” se integra y confunde con su geografía con una sinceridad que difícilmente se tiene en otros imaginarios gestados entres las montañas. Su “andinismo contemporáneo” se nutre y vivifica con el uso de las técnicas pictóricas y gráficas y el desprendimiento en el uso colectivo de su taller. Él confiesa: “cada obra es como un gesto de agradecimiento por todas las vivencias, experiencias e influjos recibidos en el altiplano y que he podido trasladar a la tela, la madera o el metal …” Su obra en su totalidad esconde detrás de su fascinante personalidad, una visión insólitamente evocadora de los andes del sur. 

Luis “Pocho” Solorio Paredes

Llego invitado a casa de Luis, el almuerzo, me cuenta, ha sido “cocinado” con luz solar, método que utiliza para las comidas y purificar el agua. Hileras de lindas botellas de color toman sol. Recorremos por la Blanca Arequipa, mucho menos de lo que hubiéramos tramado, Luis es un campeón (término que usa Miguelón) del caminar, seguramente, en el próximo viaje lograremos andar hasta desfallecer (Pozuzo, noviembre 2015).