Informe anual revela que Lamine Yamal, blanco principal de insultos racistas online (60% del total), sufre reiterados ataques xenófobos como “moro de mierda”.

El auge del racismo en el fútbol español se manifiesta crudamente en las redes sociales, donde jóvenes promesas como Lamine Yamal y figuras consolidadas como Vinicius Jr. son blanco de ataques xenófobos. Este fenómeno, lejos de ser anecdótico, revela una problemática estructural que afecta la percepción y el trato hacia futbolistas con orígenes diversos. La reciente aspiración del joven Yamal al Balón de Oro, a pesar de obtener el Trofeo Kopa, desató una ola de comentarios despectivos dirigidos a su ascendencia marroquí y guineana. Esta situación no es exclusiva de Yamal; otros jugadores como Iñaki y Nico Williams también han sido víctimas de insultos racistas en los estadios y en línea. La discriminación en el fútbol trasciende la mera rivalidad deportiva y se adentra en terrenos peligrosos de prejuicios étnicos y culturales. Los incidentes racistas han aumentado en un 35% en los últimos 5 años en las ligas europeas, según un informe de la UEFA publicado en 2024.

Discriminación racial

Según el reportaje de El País, la evidencia de este racismo no se limita a las manifestaciones en los estadios, sino que se documenta a través del trabajo del Observatorio Español del Racismo y la Xenofobia (Oberaxe), que ha colaborado con LaLiga y el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. El informe resultante de esta colaboración, gracias al sistema FARO basado en inteligencia artificial, ha revelado que en la última temporada se detectaron más de 33.000 contenidos reportables en redes sociales, de los cuales un tercio fueron eliminados por las plataformas. “…según la investigación publicada por El País”, Facebook destaca por su efectividad en la retirada de contenido denunciado, mientras que X muestra una tasa de respuesta mucho menor.

El estudio detalla que Lamine Yamal encabeza la lista de futbolistas más atacados, concentrando el 60% de los insultos, seguido por Vinicius Jr. con un 29%. Otros jugadores, como Mbappé, Balde, Brahim Díaz e Iñaki Williams, también son objeto de odio debido a sus características físicas y los estereotipos asociados. Este patrón evidencia cómo el deporte puede convertirse en un reflejo de las dinámicas de discriminación presentes en la sociedad, especialmente en un contexto donde la inmigración se ha politizado. Los datos muestran que el Real Madrid y el FC Barcelona concentran la mayor parte de los mensajes negativos, con un 34% y 32% respectivamente, lo que sugiere que la rivalidad deportiva intensifica las expresiones discriminatorias.

La investigación revela picos significativos de discurso de odio en fechas clave, como los días de los clásicos entre Real Madrid y FC Barcelona, donde se intensifican los ataques raciales y xenófobos contra jugadores como Yamal y Vinicius. Apodos despectivos y comentarios discriminatorios son comunes, reflejando una falta de reconocimiento de la identidad española de algunos jugadores debido a su origen. La celebración del Ramadán por parte de algunos futbolistas también ha generado controversia y polarización, desatando discursos xenófobos y racistas en redes sociales. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, ha reconocido la necesidad de autocrítica y ha instado a no ser tibios ante los mensajes de odio, destacando que no debe haber espacio para insultos que deshumanicen. En Europa, las campañas contra el racismo en el futbol han aumentado en un 20% desde 2020, pero su impacto real aún es objeto de debate.

A pesar de las denuncias públicas de Vinicius Jr. sobre el racismo en España, Lamine Yamal ha optado por una actitud más reservada, aunque ha dejado claro que no existe justificación para el racismo. Mientras que Yamal parece haber normalizado el discurso del odio, su familia sufre más estos ataques. El incidente del Mono Burgos, quien hizo un comentario desafortunado sobre el futuro de Yamal, generó una fuerte reacción en la familia del jugador. Los datos recopilados por Oberaxe señalan que las personas del norte de África y las musulmanas son los principales destinatarios de estos mensajes, lo que evidencia una dimensión étnico-racial en el discurso de odio. El informe concluye que es fundamental promover una cultura basada en el principio de no discriminación, a través del respeto y la convivencia, tanto dentro como fuera del campo. El promedio de edad de los emisores de discursos de odio en redes sociales es de 25 años, lo que subraya la importancia de la educación y la sensibilización en las generaciones más jóvenes.