México respondió con firmeza. La Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) rechazó tajantemente la decisión del Congreso del Perú de declarar persona non grata a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, calificándola de una medida “motivada por planteamientos falsos” y contraria al espíritu diplomático.
En un pronunciamiento oficial, el Gobierno mexicano ratificó su decisión de otorgar asilo político a Betssy Chávez Chino, ex primera ministra del gobierno de Pedro Castillo, actualmente investigada por el presunto delito de rebelión.
“Fiel a sus principios normativos de política exterior y a su sólida tradición diplomática, México reitera que la concesión de asilo político a la ciudadana Betssy Chávez se decidió en estricto apego al derecho internacional aplicable, el cual resulta vinculante tanto para México como para el Perú”, señaló la cancillería mexicana.
La cancillería enfatizó que México no ha intervenido en los asuntos internos del Perú, y recordó que el asilo es un acto “pacífico y humanitario”, reconocido por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
“El asilo político no puede considerarse un acto inamistoso por ningún otro Estado”, subrayó el comunicado, en clara respuesta al malestar generado en Lima.
El pronunciamiento fue interpretado como una defensa firme de la soberanía mexicana frente a lo que considera un uso político de la diplomacia por parte del Congreso peruano.
El internacionalista Óscar Vidarte advirtió que la decisión del Parlamento peruano tiene un carácter más simbólico que efectivo, pero podría derivar en una crisis diplomática sin precedentes entre ambos países.
“Es una señal de malestar político más que una sanción real, porque Sheinbaum no se encuentra en territorio peruano. Sin embargo, si el Gobierno de José Jerí insiste en aplicar medidas de expulsión a funcionarios mexicanos, la respuesta de México será inmediata y recíproca”, explicó el analista.




