La empresa Raíces de Ñausacocha denunció que las investigaciones por el ataque armado ocurrido el último fin de semana en la zona minera de San Rafael, entre los límites de Pasco y Huánuco, avanzan con lentitud, pese a que las autoridades habrían localizado uno de los vehículos presuntamente utilizados por los agresores. Fuentes cercanas al caso informaron que el campamento fue completamente destruido con dinamita, y que parte del material sustraído habría sido transportado en un camión Volvo de gran tonelaje intervenido por la policía.
Señalan descoordinación entre Pasco y Huánuco
Una fuente cercana al caso manifestó, que las diligencias policiales no se ejecutan con la urgencia necesaria. Indicó que el vehículo principal involucrado se encontraría bajo custodia en San Rafael, aunque “no existe información oficial sobre los detenidos ni sobre el destino del mineral robado”. Según su testimonio, los agentes de Huánuco y Pasco trabajan por separado y “no comparten información clave para la investigación”.
Asimismo, informó que la policía habría ubicado una camioneta abandonada, vinculada al grupo armado que participó en el ataque. No obstante, precisó que por razones de seguridad no se divulgará la ubicación exacta del hallazgo, ya que aún se espera la intervención de la Fiscalía y de la Dirección Antidrogas (Dirandro), que mantiene el control en la zona. “Ellos ya saben dónde está el vehículo, pero no actúan”, declaró.
De acuerdo con versiones preliminares, los vehículos utilizados por los agresores habrían sido trasladados desde la Libertad, y pertenecerían a una red vinculada a minería ilegal.
Fiscalía prepara inspección técnica y peritaje en la zona
Según nuestra fuente, la Fiscalía de Huánuco y la de Pasco realizarán una inspección técnico-policial conjunta (ITP) en la zona de Ñausacocha para determinar la magnitud de los daños y recoger evidencia. La diligencia estaría prevista para este jueves 6 de noviembre.
La empresa confirmó que el ataque dejó pérdidas materiales millonarias, entre ellas dos camionetas y equipos satelitales de comunicación completamente destruidos. Según la abogada, los atacantes incendiaron los teléfonos celulares de los trabajadores y de los primeros agentes que llegaron al lugar, impidiendo que se registraran imágenes del siniestro. “Han dinamitado todo el campamento, los vehículos, las antenas y los sistemas de comunicación”, relató.




