La tormenta política vuelve a sacudir Lima. Betssy Chávez, ex primera ministra del Gobierno de Pedro Castillo y acusada de rebelión, obtuvo asilo diplomático en la embajada de México en Perú, según confirmó el canciller Hugo de Zela en una conferencia de prensa de emergencia.
“Hemos conocido con sorpresa que la expremier Betssy Chávez está siendo asilada en la residencia de la embajada de México en el Perú”, afirmó el ministro, visiblemente incómodo ante la prensa.
La información, revelada por Cancillería apenas unas horas antes del anuncio, generó un terremoto político y diplomático que llevó al Gobierno peruano a tomar una drástica decisión: romper relaciones con México.
En su pronunciamiento, el canciller fue categórico: “Frente a este acto, y teniendo en cuenta las reiteradas intervenciones del anterior presidente mexicano en los asuntos internos del Perú, el Gobierno ha decidido romper relaciones diplomáticas con México”.
De Zela criticó duramente la posición del país norteamericano, al que acusó de “fabricar una realidad paralela” sobre la crisis del 7 de diciembre de 2022, cuando Pedro Castillo intentó disolver el Congreso.
“México ha querido convertir a los autores del intento de golpe en víctimas. Y ahora pretende sostener que Betssy Chávez, cómplice de Castillo, es también una perseguida política”, sentenció.
Sin embajadas, pero con consulados
Pese a la ruptura diplomática, el canciller aclaró que los servicios consulares continuarán operando, garantizando la protección tanto de peruanos en México como de mexicanos en Perú. “Esto no afecta a nuestros ciudadanos; los consulados seguirán cumpliendo sus funciones”, puntualizó.
26 años de cárcel en la mira
La situación de Chávez era ya delicada antes del asilo. Desde septiembre, el Poder Judicial le impuso un impedimento de salida del país por 10 meses, solicitado por la fiscal suprema Zoraida Ávalos.
La Fiscalía acusa a Chávez de participar activamente en el intento de golpe de Castillo, y pide 26 años de prisión para ella, además de 34 años para el exmandatario. Actualmente, la exministra debía cumplir medidas restrictivas como control biométrico semanal y prohibición de salir de Lima sin permiso judicial.
Fiscalía ya temía fuga
Semanas antes de conocerse su asilo, el Ministerio Público había solicitado al Poder Judicial impedir que Betssy Chávez se acerque a cualquier sede diplomática. El pedido incluía mantener un radio de 500 metros de distancia para evitar una posible fuga. Sin embargo, el requerimiento no llegó a resolverse a tiempo.
Perú no tiene mucho margen de acción
El internacionalista Óscar Vidarte, profesor de la PUCP, advirtió que el Perú está obligado a respetar sus compromisos internacionales, aunque el asilo sea políticamente cuestionable.
“Betssy Chávez no es una perseguida política, pero el Perú debe cumplir con la Convención sobre Asilo Diplomático de 1954. México tiene derecho a otorgarlo y el Estado peruano está obligado a respetarlo”, explicó.




