El Atlético de Madrid consiguió una trabajada victoria ante el Sevilla, después de un “arduo trabajo de zapa” y una posterior demostración de contundencia, según el reportaje de El País. El partido, lejos de ser un encuentro sencillo, requirió una intensa labor por parte del equipo local para finalmente doblegar a un Sevilla que planteó un esquema defensivo muy organizado.
El planteamiento inicial de Simeone se vio modificado por la ausencia de Barrios, siendo Baena el elegido para ocupar su lugar junto a Koke. Esta decisión, basada en la confianza del técnico en las habilidades de Baena como “todocampista”, demostró ser acertada. Baena fue crucial tanto en la contención defensiva como en la creación de juego, participando activamente en la recuperación de balones y en la distribución del juego ofensivo. El Sevilla, dirigido por Almeyda, opuso resistencia con un esquema de marcaje individual que dificultó la fluidez del juego del Atlético. A pesar de ello, el equipo local logró generar ocasiones de peligro, especialmente a través de los saques de esquina ejecutados por Baena, aunque sin el resultado esperado inicialmente. No obstante, la conexión entre Baena y Sorloth fue clave para desbloquear el partido, con una asistencia del primero que culminó en un potente disparo del delantero noruego. El Atlético intensificó su presión en la segunda mitad, buscando constantemente la portería rival. La entrada de Nianzou en el Sevilla resultó determinante, al cometer un penalti sobre Giménez que Julián Álvarez transformó en el primer gol del partido. A partir de ese momento, el Atlético no aflojó el ritmo, ampliando su ventaja con goles de Almada y Griezmann, consolidando así una victoria trabajada y merecida. El resultado final reflejó la superioridad del Atlético, que supo superar las dificultades iniciales y desplegar su juego para llevarse los tres puntos.



