Mario Vizcarra: Hermano del expresidente postulará a la Presidencia del Perú en las Elecciones 2026

El apellido Vizcarra vuelve al tablero político. Aunque el expresidente Martín Vizcarra no puede postular debido a las tres inhabilitaciones vigentes que pesan sobre él, su hermano Mario Vizcarra Cornejo será quien lo represente en las Elecciones Generales del 2026, encabezando la plancha presidencial de Perú Primero.


El anuncio marca el regreso del entorno vizcarrista a la arena electoral, en medio de las investigaciones judiciales y la polarización política que dejó su gobierno.


El partido Perú Primero, fundado por el exmandatario tras su destitución en 2020, presentó su fórmula presidencial con Mario Vizcarra como candidato a la Presidencia, Martín Vizcarra como primer vicepresidente y Judith Carla Mendoza Díaz como segunda vicepresidenta.


La decisión confirma que el movimiento buscará mantener el legado político del expresidente, pese a los impedimentos legales que lo mantienen fuera de una candidatura directa.
“Martín es la figura emblemática, pero esta vez el candidato será su hermano Mario”, confirmó la agrupación política.


De Martín Vizcarra se sabe mucho. Fue presidente del Perú entre 2018 y 2020, destituido por el Congreso bajo el argumento de “incapacidad moral permanente”. En agosto de 2025 pasó 21 días en prisión preventiva por el caso Lomas de Ilo y Hospital Regional de Moquegua, aunque luego recuperó su libertad bajo comparecencia restringida.


Pese a sus tres inhabilitaciones impuestas por el Parlamento, Perú Primero decidió mantenerlo como precandidato a la primera vicepresidencia, un gesto que reafirma su influencia dentro del partido y su búsqueda de reivindicación política.


A diferencia de su hermano, Mario Vizcarra ha mantenido un perfil discreto y empresarial. Ingeniero de profesión y empresario vinculado al sector de construcción y servicios, se mantuvo alejado de la política activa hasta los últimos años, cuando defendió públicamente a Martín durante su proceso judicial.
Su nombre apareció en informes periodísticos por su participación en empresas familiares del grupo Vizcarra, algunas de las cuales mantuvieron contratos con el Estado antes y durante la gestión presidencial de su hermano. Sin embargo, Mario no ha ocupado cargos públicos ni ha sido investigado por actos de corrupción.


“He decidido postular porque creo que el Perú necesita reconciliación, estabilidad y trabajo conjunto, no confrontación”, señaló recientemente en una entrevista.
Perú Primero busca posicionarse como una opción de centro, según el propio Mario Vizcarra. En sus declaraciones a La República, destacó que el partido combina una visión proinversión privada con un enfoque social y laboral inclusivo.


“Estamos más cercanos a la derecha en lo económico, porque respetamos e incentivamos la inversión privada, pero también creemos en los derechos del trabajador y en evitar monopolios que dañan a las grandes mayorías”, explicó.


El movimiento sostiene que su propuesta se basa en principios humanistas y democráticos, buscando capitalizar el descontento ciudadano con los partidos tradicionales y el clima de inestabilidad política.
La candidatura de Mario Vizcarra representa tanto una continuidad simbólica del proyecto vizcarrista como una prueba de fuego para medir si el apellido aún conserva respaldo ciudadano.


En un contexto donde el exmandatario sigue siendo una figura polémica —entre la aprobación popular y la censura política—, la postulación de su hermano podría polarizar el escenario electoral.
Analistas señalan que esta jugada es una estrategia de supervivencia política: mantener vivo el liderazgo del expresidente mediante un rostro familiar y menos cuestionado judicialmente.


A menos de un año de las Elecciones 2026, el movimiento de Perú Primero apuesta por resucitar su capital político bajo un nuevo liderazgo, pero con el mismo apellido.
Mientras Martín enfrenta juicios y sanciones, Mario Vizcarra se prepara para heredar su bandera política, prometiendo orden, inversión y reconciliación nacional.


El tiempo dirá si el apellido Vizcarra sigue siendo una marca de renovación o un recuerdo del pasado reciente del país.