Por: Eliseo Talancha Crespo – UNMSM
Definitivamente, la prensa desempeña un papel fundamental en los procesos económicos, sociales y políticos, en la medida que actúa como mediadora entre la sociedad y los gobiernos de turno. A través de los medios de comunicación se expresan las ideas, intereses y proyectos que reflejan las aspiraciones o resistencias de los distintos sectores sociales involucrados. En el caso particular de la creación política de la ciudad, distrito y provincia de Ambo, la prensa escrita de Cerro de Pasco generó opiniones divididas, a favor y en contra, del proyecto de ley que significaba anexar territorios de las provincias fronterizas de Pasco —en el entonces departamento de Junín— y Huánuco, en el departamento del mismo nombre.
Por un lado, El Minero Ilustrado, en su edición del 9 de noviembre de 1910, se pronunció a favor de la creación política de Ambo, impulsada por el diputado de la provincia de Dos de Mayo, Juan E. Durand. Se argumentaba lo siguiente: “Si bien es cierto que la nueva provincia segregará a la nuestra muchos pueblos, en cambio éstos, con la proximidad de las nuevas autoridades, ganarán en su cultura y desaparecerá el pillaje que se ha entronizado en esos lugares, por la remota influencia de las autoridades, que en la mayoría de los casos hace ineficaz su acción represora, dejando impunes muchos delitos”.
En ese sentido, como respaldo a la iniciativa legislativa que se veía como un símbolo de desarrollo, El Minero Ilustrado agregaba: “Por lo demás, todo lo que tienda a la descentralización merecerá nuestro entusiasta apoyo, porque ello contribuye al progreso y bienestar de los pueblos y a la prosperidad de la nación, que ensancha sus energías con nuevas provincias, que son otras tantas fuentes de trabajo y riqueza que contribuyen al bien general”.
Y, por otro lado, en abierta oposición, el semanario Los Andes, en sucesivas ediciones del 18 y 25 de junio y 13 de agosto de 1911, bajo el título de “Defendámonos”, publicó una serie de notas que expresaban una posición contraria a la creación de la nueva provincia de Ambo, argumentando que el proyecto de Juan E. Durand implicaba una desmembración territorial de la provincia de Pasco, que por entonces pertenecía al departamento de Junín.
En alusión a la incorporación de los territorios de San Rafael, que por entonces pertenecía al distrito de Huariaca, y del distrito de Cayna, que integraba la provincia de Pasco, en su número 25 del 18 de junio de 1911, Los Andes cuestiona el proyecto de Juan E. Durand reclamando: “Sí, defendamos la integridad territorial del Departamento de Junín, de la Provincia de Pasco, de los Distritos de Huariaca, Yanahuanca y Cayna; amenazada, segunda vez, por la política polonizadora del H. don Juan Durand, que se ha propuesto consumar la desaparición de nuestra provincia, con sucesivas amputaciones”.
Criticando la posición silenciosa de los diputados de la provincia de Pasco, Los Andes agregaba: “Algo más: los responsables de tan graves desmembraciones son los titulados representantes de la provincia, en el último sustento legislativo, don Pedro Larrañaga, don Manuel Mujica Carassa y don Jesús Vial y Cisneros; que alternativamente ocuparon las curules destinadas a los legítimos y verdaderos representantes del voto popular”. En esta misma edición, Los Andes publicó el dictamen de la comisión de demarcación territorial de la Cámara de Diputados y su sesión del 21 de octubre de 1910, en la que por unanimidad se aprobó en primera instancia el proyecto de ley.
En su edición del 25 de junio de 1911, el semanario Los Andes volvió a atacar la propuesta y el desempeño de Juan E. Durand, dejando entrever que sería el autor del memorial de los vecinos presentado en 1907 a la Cámara de Diputados a favor de la nueva provincia. Asimismo, alegando un conflicto de intereses por integrar la comisión de demarcación territorial que se pronunció a favor de la ley, y cuestionando su decidida intervención en el trámite legislativo, Los Andes critica la posición del parlamentario huanuqueño, sosteniendo: “El H. señor Durand ha debido abstenerse de tal intervención, por acatamiento a la ley y a su decoro personal, que requieren insospechable imparcialidad en los miembros de las comisiones legisladoras”. Y agregaba: “Lejos de eso, aquel representante, ejercitando decisiva y apasionada influencia en el ánimo de los otros miembros de la antedicha comisión, ha conseguido un dictamen a su gusto, inconscientemente suscrito por sus dos colegas, quienes lo confiesan con edificante ingenuidad cuando expresan que, para suscribir el memorable dictamen, tomaron en consideración ‘los informes verbales que la comisión ha cogido de personas autorizadas y muy especialmente los suministrados por uno de sus miembros, don Juan Durand, que conoce personalmente los referidos distritos’”.
Poniendo en evidencia que no hubo ni una sola voz de los tres diputados de la provincia de Pasco que defendiera sus derechos y que tampoco se dijo nada en la sesión del 21 de octubre de 1910, Los Andes cuestiona que no se hayan recibido los informes de las autoridades políticas, manifestando: “No se ha oído, como es de ley y práctica en estos casos análogos, a los prefectos de los departamentos de Junín y Huánuco, ni tampoco a los subprefectos de las dos provincias principales de ambos departamentos. Tanto más necesario e indispensable era y es oír a estos funcionarios, cuanto más importantes son los puntos relativos a distancias, comercio, industrias, condiciones de los habitantes, la perpetración y otros de que se hace mérito en el proyecto en marcha”.
Finalmente, en su edición del 13 de agosto de 1911, Los Andes volvió a cuestionar la intervención y el dictamen de la comisión de demarcación territorial de la Cámara de Diputados, señalando: “Siguiendo nuestro empeño de oponernos a la desmembración territorial de nuestra provincia, que pretende consumar, por segunda vez, el hoy senador D. Juan E. Durand, hemos de ocuparnos ahora del dictamen de la comisión territorial, obra del señor Durand y del discurso de éste en la sesión de la Cámara de Diputados del 21 de octubre de 1910, que ya hemos publicado (N.º 25)”.
Adoptando una postura abiertamente crítica frente a la decidida intervención del senador Durand, llegando incluso a calificar de falsos los argumentos que había esgrimido en la sesión del 21 de octubre de 1910, Los Andes sostiene: “No se detiene allí la aterrante acción desquiciadora del señor Durand. Esgrime su piqueta demoledora contra el distrito de Yanahuanca, del cual se propone arrancar, por ahora, los caseríos de Lauricocha y Masquín, según lo dice el artículo 2 de su dictamen”. Y termina señalando: “Si el proyecto de esta referencia llegara a ser sancionado y promulgado, es decir, a ser una ley, se concibe claramente que la provincia de Pasco quedaría reducida a una condición humildísima y casi risible, por su reducido territorio, inaceptable por muchos e indiscutibles motivos”.
En el transcurso del trámite parlamentario que se inició el 18 de julio de 1904 y culminó el 21 de octubre de 1912 con la promulgación de la Ley 1598, que crea la provincia de Ambo, los medios escritos de Cerro de Pasco desempeñaron un papel activo en el debate público sobre la creación de la futura provincia de Ambo, al adoptar posiciones claramente diferenciadas, a favor y en contra del proyecto. Así, por ejemplo, en la sesión del 8 de noviembre de 1910, en la Cámara de Senadores, se dio cuenta del telegrama de las autoridades y vecinos de Huariaca que rechazaban el proyecto y reclamaban la defensa por parte de los senadores de Junín, mientras que los habitantes de San Rafael, en memorial del 30 de enero de 1911, pedían al presidente del Senado la creación de la provincia de Ambo.
La posición que asume la prensa escrita permite medir y comprender los intereses, expectativas y preocupaciones de la población frente a un proyecto de ley. En el caso de Ambo, no solamente estaba en juego combatir males endémicos como el bandolerismo, sino corregir anomalías de la administración pública. No tenía sentido, por ejemplo, que los pobladores de Cayna o San Rafael viajen hasta la capital de Junín cuando estaban próximos en distancias, usos y costumbres a Huánuco. Era inconcebible que los litigantes de Huácar viajen hasta Cerro de Pasco por el simple capricho del hacendado Domingo Sótil, que había impuesto una competencia judicial a su medida. Finalmente, entre la posición progresista de El Minero Ilustrado y la integridad territorial que alentaba Los Andes, se impuso una posición razonable que tuvo en el olvidado y silenciado Juan E. Durand a un buen intérprete de las aspiraciones colectivas.




