Incendio arrasa parte del complejo arqueológico de Garu: patrimonio cultural de Yarowilca en grave riesgo

El fuego consumió siglos de historia. Un devastador incendio afectó gran parte del Complejo Arqueológico Monumental de Garu, ubicado en la provincia de Yarowilca, región Huánuco. El siniestro, que se habría iniciado la tarde del último martes, avanzó rápidamente por el entorno del sitio arqueológico, arrasando vegetación y zonas adyacentes al patrimonio antes de que pudieran llegar brigadas de emergencia.

De acuerdo con los primeros reportes locales, el fuego habría sido provocado por personas inescrupulosas que realizan quemas agrícolas sin control en las laderas cercanas. Hasta el momento, las causas no han sido confirmadas oficialmente, y se espera el pronunciamiento de la Dirección Desconcentrada de Cultura de Huánuco y del Gobierno Regional.

El Complejo de Garu, declarado Patrimonio Cultural de la Nación mediante Resolución Directoral N.° 569/INC del 17 de mayo del 2000, es considerado uno de los tesoros arqueológicos más importantes del centro del país por su valor histórico y arquitectónico.

Testimonios recogidos por este medio dan cuenta de que las llamas se extendieron rápidamente debido a los fuertes vientos y la sequedad del terreno, dificultando el acceso de los pobladores que intentaron sofocar el incendio con medios precarios.
Hasta el cierre de esta edición, no se reportan víctimas humanas, pero las pérdidas materiales y arqueológicas serían considerables.

Fuentes de la comunidad indicaron que la falta de vigilancia permanente y de equipos de respuesta rápida habría facilitado el avance del siniestro. Vecinos de la zona lamentaron que las autoridades culturales y regionales no cuenten con un plan de contingencia para la protección de sitios patrimoniales.

“Estamos viendo cómo se destruye parte de nuestra historia sin que nadie llegue a tiempo”, expresó un poblador de Garu que participó en las labores de emergencia.

El complejo arqueológico de Garu forma parte del legado preincaico del valle altoandino huanuqueño. Sus edificaciones de piedra y terrazas ceremoniales representan uno de los testimonios más antiguos de la arquitectura regional. Sin embargo, según especialistas consultados, la zona carece de cercado, señalización y monitoreo regular, lo que la hace especialmente vulnerable a incendios, saqueos y deterioro natural.

A pesar de su declaratoria oficial como Patrimonio Cultural hace 25 años, el sitio no cuenta con presupuesto asignado para su conservación ni con presencia constante de personal del Ministerio de Cultura.
“Estos incendios son una consecuencia del abandono estatal y de la falta de políticas sostenibles de protección arqueológica”, opinó un historiador local, quien pidió no ser identificado.

Las imágenes difundidas en redes sociales muestran columnas de humo sobre los restos arqueológicos, generando alarma entre la población de Yarowilca y activando llamados de emergencia a las autoridades.

Diversas organizaciones culturales y vecinos de Yarowilca solicitaron la intervención urgente del Ministerio de Cultura y del Instituto Nacional de Defensa Civil (INDECI) para evaluar el impacto del siniestro y establecer medidas de protección inmediata.

Hasta el momento, no se ha informado sobre el envío de brigadas especializadas en rescate patrimonial ni equipos técnicos de evaluación arqueológica. Las autoridades regionales tampoco han emitido un reporte detallado del daño ni del perímetro afectado.

El suceso reabre el debate sobre la falta de preparación del Estado para proteger su patrimonio arqueológico, especialmente en zonas rurales de difícil acceso. Expertos advierten que la pérdida de estructuras o materiales originales representa un daño irreversible y puede borrar siglos de memoria colectiva.

“Cada piedra perdida en Garu es una página menos de nuestra historia”, señaló un representante del colectivo “Patrimonio Vivo”, que pidió que la Fiscalía Ambiental investigue si hubo intencionalidad o negligencia humana.

La comunidad de Yarowilca se ha organizado para vigilar el área y evitar que el fuego se reavive, mientras esperan ayuda oficial.
Líderes locales insistieron en que este desastre debe marcar un punto de inflexión en las políticas culturales del país: “No se puede seguir protegiendo el patrimonio solo con resoluciones en papel”, expresaron.

El siniestro de Garu, además de su impacto físico, deja al descubierto la fragilidad estructural del sistema de gestión patrimonial en el Perú, donde el abandono, la informalidad agrícola y la falta de presencia estatal confluyen para poner en riesgo bienes culturales únicos e irremplazables.

Mientras se espera la llegada de las autoridades competentes, la población continúa removiendo escombros y protegiendo las zonas que no fueron alcanzadas por las llamas.