Una semana después de haber pedido perdón, la Policía Nacional del Perú (PNP) cambió de discurso y ahora reivindica al suboficial Luis Magallanes Gaviria, autor del disparo que acabó con la vida del joven rapero Eduardo Ruiz Sanz, conocido como Trvko.
Durante una conferencia realizada el 23 de octubre en Villa El Salvador, el comandante general Óscar Arriola sorprendió al calificar a Magallanes como un “héroe viviente”, asegurando que actuó en “legítima defensa” y que “no hubo voluntad criminal”.
“Concurren eximentes de pena: cumplimiento del deber, legítima defensa y miedo insuperable. Es un acto culposo”, declaró Arriola ante la prensa. “Por supuesto que es un héroe viviente y tiene todo el respaldo de siempre. He conversado diariamente con sus familiares”, añadió.
El jefe policial incluso reveló que conoció a Magallanes durante su paso por la Dirincri y afirmó que la institución le brinda respaldo legal, médico y moral.
El pronunciamiento contrasta con el ofrecido el 16 de octubre, cuando el propio Arriola pidió disculpas públicas “a nombre de toda la familia policial” a los familiares de Ruiz Sanz y confirmó que la bala que lo mató salió del arma del suboficial Magallanes.
En ese entonces, anunció que el caso sería investigado por el fuero penal común.
Ahora, una semana después, sostiene una versión diferente: que el disparo fue “dirigido al suelo”, que el efectivo actuó bajo “shock” al ser agredido y que incluso perdió su arma durante el ataque de manifestantes.
Arriola fue más allá: acusó al fiscal a cargo del caso de posible prevaricato y aseguró haber remitido informes al Ministerio Público y a la Junta Nacional de Justicia (JNJ).
Este viraje marca un giro institucional en la narrativa policial sobre el caso Trvko y abre interrogantes sobre la transparencia de la investigación. Los videos de la jornada del 15 de octubre serán clave para determinar si el disparo se ajustó —o no— a los protocolos de uso de la fuerza.




