Breña: Mujer admite haber asesinado a su esposo con complicidad de su cuñada

Un crimen que estremece a Lima. Keillys Aguilera Meneses, una mujer de 33 años, confesó ante la Policía Nacional del Perú (PNP) haber asesinado a su esposo, Alexander Valverde Laines, en el distrito de Breña, luego de planificar el hecho junto a su cuñada. La propia autora admitió que el homicidio no fue producto de un arrebato, sino una acción premeditada tras años de presuntos maltratos y abusos dentro del hogar.


El cuerpo de Valverde fue hallado el 2 de octubre dentro de la maletera de un vehículo con placa B4F-133, estacionado a pocas cuadras de la vivienda conyugal. Durante los primeros interrogatorios, Aguilera intentó desviar la atención de la policía asegurando que su esposo había salido de viaje. Sin embargo, al ser trasladada a la Dirincri, terminó confesando su participación directa en el asesinato ocurrido la noche del 21 de septiembre.


“Sí, lo maté. Ya no soportaba más los abusos. Me golpeaba, me humillaba y me obligaba a hacer cosas contra mi voluntad”, declaró entre lágrimas ante los agentes, según el parte policial.
De acuerdo con la investigación preliminar, Keillys Aguilera no actuó sola. En su testimonio ante la PNP, señaló que su cuñada —esposa del hermano de la víctima— también participó en la planificación del asesinato.


Ambas habrían esperado a que Alexander Valverde se durmiera para inmovilizarlo y atacarlo, terminando con su vida en el mismo domicilio familiar. Luego, según el informe policial, ocultaron el cuerpo en el auto de la víctima y lo abandonaron a varias cuadras de distancia, con la esperanza de que el crimen pasara inadvertido.


Lo que agrava el caso es que la policía descubrió que esa noche también se planeaba un segundo homicidio: el de Romel Valverde Laines, hermano del fallecido.


“Mi cuñada me contó que su esposo también la maltrataba y la tenía amenazada. Íbamos a hacer lo mismo con él”, reveló Aguilera durante su confesión.


El plan se frustró cuando los hijos del matrimonio intervinieron y evitaron que el segundo crimen se concretara.


La historia de Keillys Aguilera abre un nuevo debate sobre los límites entre la defensa y la venganza en contextos de violencia doméstica. Según su testimonio, su esposo ejercía un patrón de agresión física, psicológica y sexual. Ella afirmó que el crimen fue “el resultado de años de miedo y humillación”.


Sin embargo, para la PNP y la Fiscalía, el hecho constituye un homicidio calificado y premeditado, por lo que la línea de investigación principal descarta la figura de legítima defensa.


Las autoridades continúan recogiendo testimonios y pruebas periciales para determinar el grado de participación de la cuñada, quien también fue detenida y trasladada a la sede de la Dirincri, mientras el cuerpo de Alexander Valverde fue sometido a peritajes forenses.


El asesinato ha generado gran conmoción en Breña y reaviva el debate sobre la violencia intrafamiliar y los mecanismos de protección para las víctimas. Vecinos del entorno afirmaron haber escuchado constantes peleas en la vivienda, aunque nadie imaginó que el conflicto terminaría en tragedia.


“Era una pareja muy conflictiva. A veces se escuchaban gritos, pero nunca pensamos que algo así pasaría”, relató una vecina del jirón Zorritos.


El caso ahora está en manos de la Fiscalía de Homicidios de Lima, mientras la Policía amplía las pesquisas para determinar si existieron antecedentes de denuncias previas o si hubo omisión de protección por parte de las autoridades competentes.