II Poemario Mis primeros versos a mi Madre Divina: la fe hecha poesía

Mg. José Luis Chávez Valverde
El pasado martes 14 de octubre, el auditorio de la Universidad Nacional Daniel Alcides Carrión (UNDAR) se colmó de emoción, fe y arte. En medio de un lleno total —con la presencia de familiares, amigos, docentes y público en general— se presentó oficialmente el tomo II del poemario Mis primeros versos a mi Madre Divina, una antología que reúne los poemas ganadores del certamen estudiantil de 2013 a 2024 en nuestra región.


El acto fue presidido por el padre Oswaldo, quien entregó simbólicamente el volumen, gesto que marcó no solo la continuidad de una tradición literaria, sino también la celebración de la fe hecha palabra. Este segundo tomo consolida un proyecto que exalta la espiritualidad, la sensibilidad y la creatividad de nuestros jóvenes poetas, quienes, desde su mirada limpia y fervorosa, elevan versos en honor a la Santísima Virgen María.


La voz de los jóvenes y la devoción mariana
El poemario es un testimonio vivo del despertar poético de la juventud. En cada texto, la ternura, la gratitud y la esperanza se funden con la fe.


El primer poema, Reina de mi corazón (2013), revela un tono íntimo y devocional:
> “Quiero dedicarte las letras más sencillas que nacen desde el fondo del alma mía…”
Aquí, la sencillez se vuelve grandeza: la voz poética expresa que, aunque las palabras sean humildes, contienen el amor profundo hacia la Madre Divina. Metáforas, antítesis e hipérbaton realzan el lirismo de una oración hecha poesía.


En María, Madre de la paz y alegría (2023), el tono es tierno y suplicante:
> “Dulce María, que nos das alegría, tu mirada de mí no apartes…”
El hablante pide la presencia constante de la Virgen, cuya mirada simboliza amparo y armonía interior. La súplica se convierte en diálogo espiritual.


Ese mismo año, el poema Anoche contigo soñé introduce una dimensión más introspectiva y onírica. A través de imágenes como “tu mano de madre que me sostenía” o “tu voz suave, amiga y guía”, el poema transforma el sueño en una experiencia de consuelo y esperanza: una plegaria íntima donde María aparece como refugio del alma herida.


Finalmente, María, Causa de Nuestra Alegría (2024) es una alabanza luminosa:
> “Tu nombre es un canto que nos eleva al cielo…”


La Virgen se presenta como fuente de amor y dulzura, mediadora entre la luz divina y el corazón humano. Su presencia eleva, consuela y renueva el espíritu.


Una obra coral de arte y fe
Pero Mis primeros versos a mi Madre Divina es mucho más que una recopilación de poemas. Los 110 textos que conforman esta antología están cuidadosamente trabajados, combinando métrica diversa y diseño gráfico que complementan la esencia espiritual de cada composición.


La corrección de estilo de Irving Ramírez Flores aporta claridad y armonía textual, mientras que las ilustraciones del maestro Adam Vicente Tucto y la diagramación de Hevert Laos Visag otorgan una dimensión visual que dialoga con la palabra poética. En conjunto, logran una obra que respira belleza, devoción y arte.


El poemario no solo rinde homenaje a la Madre Divina, sino que también da voz a toda una generación que encuentra en la poesía un camino de encuentro con Dios, con la belleza y con su propia identidad espiritual.


Así, este segundo tomo confirma que en el corazón de los jóvenes sigue viva la llama de la fe y el arte: una poesía que nace del alma y vuelve al cielo.