El retorno de Jennifer Hermoso a la selección española femenina de fútbol ha generado gran expectación en el mundo deportivo. Tras un año de ausencia, marcado por controversias y cambios significativos en la estructura técnica del equipo nacional, la delantera estrella vuelve a vestir la camiseta roja. Su figura, siempre ligada a nombres como Luis Rubiales, Jorge Vilda y, recientemente, Montse Tomé, añade un componente emocional y simbólico a su regreso. La Nations League se presenta como el escenario para demostrar su valía.
De acuerdo al reportaje de El País, Hermoso recibió la noticia de su convocatoria con gran emoción: “He de reconocer que lloré [cuando me enteré de la llamada], es un momento que esperaba desde hace mucho tiempo”, declaró a RTVE. La entrevista se produjo en la Ciudad del Fútbol de Las Rozas. “…según la investigación publicada por El País”, Sonia Bermúdez, la nueva seleccionadora, se comunicó directamente con Hermoso para informarle de su inclusión en el equipo, anticipándose al anuncio oficial.
Hermoso, con un impresionante récord de “57 goles en 123 partidos” con la selección, no ha ocultado su decepción por la gestión de Montse Tomé, su predecesora. La falta de explicaciones claras sobre su ausencia en convocatorias anteriores, especialmente de cara a la Eurocopa, generó un profundo malestar en la jugadora. La situación se volvió insostenible, haciendo que la “falta de comunicación” agudizara la situación. Este episodio, subraya la importancia de la transparencia en la toma de decisiones técnicas y su impacto en el ánimo de las jugadoras.
Marcada por el incidente del “beso no consentido de Luis Rubiales”, un evento que trascendió lo deportivo para convertirse en un símbolo de la lucha por la igualdad en el deporte, Hermoso lideró un movimiento de renovación dentro de la RFEF. El gesto y la posterior denuncia judicial desataron una ola de cambios que afectaron las convocatorias de Vilda y Tomé, ambos vinculados a la anterior administración. El proceso judicial abierto contra Rubiales sigue su curso, generando una gran atención mediática.
Ahora, con 35 años, Jennifer Hermoso se muestra optimista y decidida a aportar su experiencia y talento al equipo. La jugadora, que milita en el Tigres mexicano, insiste en que la edad es solo un número y que su motivación sigue intacta. Su vuelta al equipo es un impulso anímico importante para el conjunto de Bermúdez, que se prepara para el crucial enfrentamiento ante Suecia en las semifinales de la UEFA Nations League. El partido marcará el inicio de una nueva etapa.




