Desde conflictos sociales hasta riesgos estructurales, el comisionado de la Defensoría del Pueblo en Huánuco, Marco Durand Rocca, expuso una serie de omisiones críticas del Estado que —según afirmó— estarían generando frustración ciudadana, violencia comunitaria y pérdida del valor histórico en la región.
Uno de los casos que puso en evidencia fue el del distrito de Churubamba, donde —de acuerdo con su testimonio— los comuneros continúan esperando una solución para el mal estado de su carretera. “Era un problema sencillo. Bastaba con poner dos máquinas: una al inicio y otra al final del tramo afectado”, declaró Durand.
Según sostuvo, la población se negó a firmar compromisos con el alcalde distrital debido a la ausencia de medidas concretas. “Quieren hechos, no promesas vacías”, afirmó. En respuesta a la tensión generada, indicó que la Defensoría ha facilitado un canal de diálogo con la autoridad municipal, quien habría expresado su disposición para atender la demanda.
El caso, según explicó, refleja la falta de operatividad del Estado frente a reclamos básicos, y anticipó que este tipo de omisiones podría seguir alimentando escenarios de protesta o enfrentamiento en otros puntos de la región.
“El Estado no orienta ni responde”: violencia social crece sin control
Al ser consultado por los recientes actos de violencia registrados en localidades como Aucayacu, donde se han producido agresiones directas contra alcaldes, Durand fue enfático: “Son fenómenos que el Estado está ignorando. Hay factores políticos, sociales e incluso religiosos que están inflamando los ánimos”.
El funcionario sostuvo que la falta de maquinaria, recursos y presencia institucional ha generado que la ciudadanía busque salidas al margen del diálogo. Según dijo, la ausencia de campañas de sensibilización y espacios de concertación ha llevado a que las comunidades se sientan abandonadas. “Si el Estado no orienta ni responde, las reacciones violentas aumentan”, advirtió.
Durand pidió que se fortalezca la presencia del Estado en las zonas rurales y periféricas, especialmente en aquellas con antecedentes de conflicto o tensión social. “No basta con discursos. Se necesita gestión concreta, presencia física y resultados visibles”, remarcó.
La Defensoría no detalló cuántos casos similares ha registrado en lo que va del año, pero señaló que la tendencia es creciente y preocupa tanto por la integridad de las autoridades como por el debilitamiento de los canales institucionales.
“Violencia escolar no se frena con discursos, se frena educando”, dice defensor
En el marco de una actividad organizada por la UGEL Huánuco para sensibilizar sobre la violencia contra la mujer, Marco Durand aprovechó para referirse a otro tema alarmante: el aumento de casos de violencia entre adolescentes en instituciones educativas.
Según afirmó, los colegios —públicos y privados— deben asumir su rol de formación con urgencia. “Hay que enseñar que los conflictos se resuelven dialogando, no golpeando”, manifestó. Durante su intervención, valoró las campañas educativas como herramientas útiles, pero insuficientes si no cuentan con respaldo sostenido de las autoridades.
Durand indicó que la Defensoría del Pueblo recibe denuncias por:Tocamientos indebidos. Violación sexual. Violencia psicológica. Agresiones por redes sociales y entornos digitales
Aunque no ofreció cifras precisas, alertó sobre una desigual capacidad de respuesta entre instituciones educativas, que varía según el nivel de compromiso o recursos disponibles. “Algunos tienen voluntad pero no apoyo; otros tienen recursos pero poco entusiasmo. Esa brecha afecta directamente a los estudiantes”, sostuvo.
Patrimonio olvidado: “se declara histórico, pero no se invierte un sol”
El defensor también se pronunció sobre la situación del mercado viejo de Huánuco, declarado patrimonio cultural, pero —según dijo— “convertido en una trampa mortal” por su deterioro estructural. Informó que la Municipalidad Provincial estaría gestionando un expediente para excluir al inmueble del régimen patrimonial y así permitir su intervención.
“Es una bomba de tiempo. El expediente podría permitir una solución temporal, pero sin recursos ni decisión técnica, esto seguirá siendo un peligro público”, advirtió. Durand señaló que el gran error del Estado ha sido declarar patrimonio sin asignar presupuesto para su mantenimiento.
Citando el caso del portón restaurado en el jirón Dos de Mayo —frente a la catedral—, Durand denunció su desaparición sin explicación oficial. “Fue inaugurado pomposamente y hoy no existe. Nadie responde”, indicó.
Frente al deterioro, sugirió que podría considerarse una réplica en otro lugar si se cuenta con financiamiento y respaldo técnico. “No se trata de salvar paredes, se trata de salvar memoria, pero eso exige voluntad real y presupuesto. De lo contrario, seguiremos perdiendo historia a pedazos”, finalizó.




