Una intensa y repentina granizada sorprendió a los pobladores del centro poblado de Cayhuayna, en el distrito de Pillco Marca, este sábado 18 de octubre, desatando una mezcla de asombro, preocupación y temor entre vecinos que vieron cómo el cielo despejado dio paso a la caída de cuerpos sólidos con una violencia inusual.
El evento ocurrió en pleno día y se prolongó por varios minutos, generando impactos de alta intensidad que golpearon techos, vehículos y patios abiertos.
De acuerdo con testimonios recogidos por Ahora, la granizada se produjo tras una serie de cambios bruscos de temperatura y fuertes ráfagas de viento que anticiparon lo que, para muchos, fue un evento climático sin precedentes en esta zona urbana de crecimiento acelerado. “Comenzó con viento fuerte, como un aviso, y de pronto el cielo se oscureció y empezó a caer hielo con fuerza. Pensamos que rompería los techos”, comentó una vecina del sector Las Palmeras.
Temor por nuevas granizadas
Aunque no se reportaron daños estructurales de gravedad ni personas heridas, varios vecinos mostraron su alarma ante la fragilidad de sus techos, muchos de los cuales están hechos de calamina o material reciclado. “Esta vez no pasó a mayores, pero la forma en que golpeó el granizo nos hizo ver lo vulnerables que estamos. Si vuelve a suceder, podría haber pérdidas”, indicó otro morador de la zona conocida como La Rinconada.
La granizada ha puesto sobre la mesa la urgencia de mejorar la infraestructura de viviendas informales en diversos sectores de Pillco Marca. Los testimonios coinciden en que este tipo de fenómenos podrían volverse más frecuentes debido a las alteraciones climáticas registradas en los últimos años.
Cambios bruscos de clima
Meteorológicamente, el evento se dio en el contexto de una serie de días con temperaturas fluctuantes, nubosidad intermitente y viento frío, factores que —según especialistas consultados en anteriores oportunidades por este medio— pueden favorecer la formación de granizo, sobre todo en áreas de transición entre la sierra alta y la ceja de selva.
Vecinos también reportaron que el fenómeno tuvo un impacto emocional considerable. “No solo fue el ruido, fue el susto de ver cómo el granizo caía con tal fuerza. Algunos niños comenzaron a llorar y corrimos a meter todo bajo techo”, relató un padre de familia mientras recogía ramas y láminas de plástico desparramadas en su jardín.




