El nombramiento del excomandante general de la Policía, Vicente Romero Tiburcio Orbezo, como nuevo ministro del Interior del Perú, ha generado expectativa en Huánuco, región de donde es originario y donde inició parte de su trayectoria vinculada a la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico. Natural del distrito de Huácar, en la provincia de Ambo, Tiburcio fue designado en medio de una coyuntura marcada por el incremento de la criminalidad y cuestionamientos a la operatividad del sector.
Según fuentes cercanas a su entorno familiar, el ahora titular del Mininter tuvo una participación directa en operaciones contra remanentes de Sendero Luminoso, particularmente en el Alto Huallaga, y fue parte del denominado Operativo Huracán, junto a oficiales como Óscar Arriola y Harvey Colchado, considerado uno de los hitos más relevantes en la lucha contra el narcoterrorismo en el país.
Consultado por este medio, William Urbina Fano, primo hermano del ministro y también expolicía, expresó su confianza en el nuevo titular del Interior. “Chente sabe lo que hace. Tiene experiencia, conoce el problema desde adentro. No tengo dudas de que hará lo correcto”, declaró desde Huánuco, añadiendo que la designación coincidió con el cumpleaños de la esposa del general, lo que convirtió la jornada en una doble celebración familiar.
Por su parte, la Universidad Nacional Hermilio Valdizán (UNHEVAL) emitió un pronunciamiento oficial saludando la designación del nuevo ministro, a quien calificó como “orgullo huanuqueño” y recordó que en su momento le otorgó la Medalla de Honor “Hermilio Valdizán”, como reconocimiento a su trayectoria profesional y compromiso con el país.
En su mensaje institucional, la casa de estudios reafirmó el valor de su vínculo con profesionales que han demostrado —según su comunicado— “servicio público, mérito y aporte al desarrollo nacional”.
Tiburcio Orbezo es padre de tres hijos y mantiene una reconocida devoción a San Miguel Arcángel, patrono del distrito de Huácar. Su ascenso en la Policía Nacional estuvo vinculado a operativos en zonas de alto riesgo, como el Alto Huallaga, donde —de acuerdo con registros oficiales— participó en la captura de más de 20 narcoterroristas en 2007.
Durante su carrera, ha ocupado puestos de mando operativos y ha sido parte de equipos especializados en inteligencia policial. La expectativa sobre su desempeño en el Ministerio del Interior se centra ahora en su capacidad para enfrentar la actual ola de inseguridad urbana, así como en recomponer la estructura de una institución seriamente cuestionada por casos de corrupción, ineficiencia operativa y descoordinación institucional.
Aún no se han detallado las primeras medidas que tomará el nuevo ministro al asumir la cartera, pero especialistas en seguridad consultados en medios nacionales han señalado que el Ministerio del Interior atraviesa una de sus peores crisis de confianza ciudadana.
La designación de un ministro con antecedentes en la lucha contrainsurgente marca un cambio de tono, aunque el principal desafío será responder a la actual criminalidad urbana que golpea a ciudades como Lima, Trujillo, Piura y Huánuco, en forma de extorsión, sicariato y tráfico ilícito.
Desde diversos sectores de la sociedad civil se espera que la nueva gestión promueva reformas internas en la PNP, recupere el control territorial y refuerce los sistemas de inteligencia urbana, más allá de su experiencia en zonas rurales de conflicto armado interno.




