Salud en contraste: Pasco avanza, Huánuco se estanca

Mientras en gran parte del país los proyectos hospitalarios se dilatan en trámites, en el departamento de Pasco el panorama parece avanzar en una dirección distinta. Su sistema de salud ha mostrado una eficiencia poco habitual en la gestión pública: hospitales implementados con tecnología moderna, servicios especializados en crecimiento y, sobre todo, una atención caracterizada por algo que debería ser básico, pero se ha vuelto excepcional: la amabilidad en el trato.


El Hospital Daniel Alcides Carrión, de nivel IV, y el Hospital de Huariaca, que actualmente atiende incluso casos de cáncer y cirugías complejas ante la saturación de otros centros de la macroregión centro, son ejemplos de que una capacidad de gestión y administración comprometida puede traducirse en resultados tangibles. De acuerdo con reportes institucionales y fuentes locales, ambos centros no solo destacan por su infraestructura, sino también por la calidad humana de su personal y la eficiencia en la atención diaria.


El contraste se amplía con la construcción del nuevo Hospital II de Pasco, un proyecto de Essalud que, según los informes oficiales, mantiene avances sostenidos y visibles. En otras palabras, Pasco no solo tiene un hospital plenamente operativo, sino que construye otro. La diferencia se hace más notoria al observar que en Huánuco, a tres años de gestión regional, el hospital de Essalud continúa sin expediente técnico concluido ni cronograma claro de ejecución.


No se trata de competir entre regiones, sino de reconocer que la brecha de gestión en salud pública está creciendo. Mientras Pasco invierte, Huánuco todavía discute. Mientras allá se inauguran servicios de oncología y cirugía, aquí se siguen esperando los cimientos del proyecto hospitalario prometido.


Huánuco enfrenta aún la tarea pendiente de fortalecer la gestión sanitaria desde su raíz: la planificación. Los problemas de coordinación, el retraso en la ejecución de obras y la falta de visión a largo plazo continúan afectando la confianza ciudadana. Sin embargo, el ejemplo de Pasco demuestra que sí es posible un sistema regional de salud eficiente y humano.


La llamada “envidia sana” hacia los hospitales de Pasco no debería traducirse en resentimiento, sino en motivación. La diferencia no radica solo en los presupuestos, sino en la voluntad política y la disciplina institucional. Si Pasco puede construir y atender con eficiencia, Huánuco también puede. Pero para lograrlo, se necesita liderazgo, planificación y un compromiso real con el derecho a la salud.


La lección que deja Pasco es clara: cuando la gestión se centra en el bienestar ciudadano, los resultados se ven y se sienten. Ojalá pronto, Huánuco también pueda decir lo mismo.