China lanza advertencia a Trump y amenaza con represalias “drásticas” si EE. UU. mantiene aranceles del 100%

La tensión entre las dos mayores economías del planeta vuelve a escalar. **China advirtió a Estados Unidos que tomará medidas “drásticas” y “proporcionales” si el gobierno de Donald Trump concreta la imposición de un arancel del 100% a todas las importaciones chinas a partir del 1 de noviembre. Pekín calificó la medida como un “acto unilateral” que viola los compromisos comerciales y reabre una guerra económica que parecía contenida.
El Ministerio de Comercio chino fue tajante: “No queremos una guerra arancelaria, pero no le tememos”. En un comunicado difundido este lunes, el régimen de Xi Jinping advirtió que responderá con firmeza “para defender los intereses nacionales y el orden comercial internacional”.
La amenaza llega después de que China restringiera la exportación de minerales de tierras raras, insumos esenciales para la industria tecnológica y militar estadounidense. Con esta decisión, el conflicto pone en jaque a sectores estratégicos —desde la producción de chips hasta la fabricación de baterías y armamento—, y podría derivar en una crisis estructural del comercio global.


Trump intenta bajar el tono
Tras el ultimátum chino, el propio Donald Trump buscó calmar los mercados y moderar su discurso. A través de su red Truth Social, el mandatario aseguró que “Estados Unidos quiere ayudar a China, no dañarla”, y elogió a Xi Jinping, a quien calificó como “un gran líder”. En declaraciones a periodistas durante un vuelo en el Air Force One, añadió: “No se preocupen por China. Todo estará bien”.
Sin embargo, sus palabras contrastan con los anuncios de su administración, que ha insistido en “proteger los empleos estadounidenses” y “castigar las prácticas comerciales desleales” de Pekín.


Mercados en alerta y golpe a la agricultura
La amenaza de una nueva guerra comercial sacudió las bolsas internacionales. Los futuros de la soja en Chicago cayeron más de 2%, ante la expectativa de que China reduzca drásticamente sus compras agrícolas a Estados Unidos y refuerce su comercio con Brasil y Argentina.
Además, Pekín impuso una nueva tasa de 400 yuanes por tonelada a los buques estadounidenses que atraquen en sus puertos, lo que podría encarecer los costos de transporte marítimo y agravar la presión inflacionaria global.


Una guerra con consecuencias mundiales
Economistas advierten que, si el arancel del 100% entra en vigor, el impacto podría extenderse a sectores clave como el tecnológico, automotriz y de defensa, donde China controla cerca del 70% de la producción mundial de tierras raras. “Una confrontación de este nivel puede fracturar las cadenas globales de valor y acelerar la fragmentación económica del mundo”, explicó un analista del Instituto Peterson de Economía Internacional.
Mientras Washington insiste en su política de “presión comercial”, Pekín se prepara para responder con su propio arsenal económico. El mensaje es claro: China no busca la confrontación, pero está dispuesta a darla si es provocada.