Un poderoso terremoto de magnitud 7,4 sacudió la mañana de este viernes el norte de Filipinas, provocando alarma generalizada y la activación inmediata de una alerta de tsunami en las zonas costeras del país, informó el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
El epicentro se ubicó a 20 kilómetros al este de la ciudad de Santiago, en la isla de Luzón, y tuvo una profundidad de 58,1 kilómetros, según el reporte preliminar. El sismo ocurrió a las 09:43 hora local (01:43 GMT) y se sintió con fuerza en varias provincias, incluidas Isabela, Cagayan y Nueva Vizcaya, así como en regiones del sur como Mindanao, donde se reportaron movimientos intensos en la ciudad de Manay.
Hasta el cierre de esta edición, las autoridades no habían confirmado víctimas, pero el Instituto Filipino de Vulcanología y Sismología (PHIVOLCS) advirtió sobre la posibilidad de réplicas y daños estructurales en edificaciones vulnerables. Equipos de emergencia se desplegaron para evaluar la magnitud del impacto y asistir a la población afectada.
“Se ha emitido una alerta de tsunami para las zonas costeras cercanas al epicentro. Pedimos a los residentes mantenerse alejados del litoral y atender las indicaciones de las autoridades locales”, señaló el PHIVOLCS en un comunicado oficial.
Antecedentes sísmicos
No es la primera vez que el archipiélago filipino enfrenta un fuerte movimiento telúrico en 2025. El pasado 9 de mayo, un sismo de magnitud 4,5 se registró frente a las costas de Catanduanes, en la región de Bícol. Aquel evento, de origen tectónico y 26 kilómetros de profundidad, no generó daños ni alerta de tsunami, pero recordó la constante actividad sísmica del país.
Filipinas se encuentra sobre el Cinturón de Fuego del Pacífico, una vasta franja geológica que concentra más del 90% de los terremotos del planeta. En esta región convergen varias placas tectónicas —entre ellas la del Pacífico, la Euroasiática y la Filipina—, cuyos desplazamientos provocan una intensa actividad sísmica y volcánica.
Según el PHIVOLCS, el país cuenta con más de 300 fallas activas y decenas de volcanes potencialmente peligrosos, lo que lo convierte en uno de los territorios más expuestos del mundo a terremotos y tsunamis.
Reacción de la población y monitoreo internacional
En redes sociales, ciudadanos filipinos compartieron videos que mostraban objetos cayendo de los estantes, personas evacuando edificios y cortes de electricidad en varias localidades. Los servicios de emergencia han solicitado calma, mientras el Centro de Alerta de Tsunamis del Pacífico y el USGS mantienen un monitoreo constante ante posibles variaciones del nivel del mar.
Las autoridades han recomendado tener listas las mochilas de emergencia, seguir los canales oficiales de información y evitar la propagación de rumores o datos falsos.




