A dos años en la clandestinidad: prófugo Vladimir Cerrón hace campaña política por TikTok

El 6 de octubre de 2025 se cumplen dos años desde que Vladimir Cerrón Rojas, fundador de Perú Libre y exgobernador regional de Junín, pasó a la clandestinidad tras ser condenado por corrupción. Desde entonces, el también exaliado de Pedro Castillo no solo ha eludido la justicia peruana, sino que ha mantenido una activa vida política en redes sociales, especialmente en TikTok, donde realiza transmisiones en vivo y promueve su imagen con miras a las elecciones de 2026.

Aunque fue absuelto en marzo de 2025 por la Corte Suprema en el caso Aeródromo Wanka —proceso por el cual se le impuso en 2023 una condena de tres años y medio de cárcel efectiva por colusión—, Cerrón sigue siendo prófugo. La razón: una orden de prisión preventiva de 24 meses dictada en el caso de lavado de activos y organización criminal, vinculado al presunto financiamiento irregular del partido Perú Libre.

La medida restrictiva fue ratificada por el Poder Judicial en varias ocasiones, incluso tras recursos de hábeas corpus rechazados. Pese a ello, Cerrón continúa operando políticamente desde la clandestinidad, con publicaciones frecuentes en X (antes Twitter) y TikTok, donde comparte mensajes políticos, organiza charlas virtuales con simpatizantes y ataca a la presidenta Dina Boluarte, a quien tilda de “usurpadora”.

El último 29 de septiembre, el prófugo participó en una conferencia virtual con más de 40 seguidores para exponer su “plan de gobierno” y deslizar la posibilidad de postular a la Presidencia en 2026.
La Policía Nacional del Perú (PNP) ha desarrollado al menos nueve operativos fallidos para capturar a Cerrón desde octubre de 2023. La recompensa por su paradero asciende a S/500.000, pero los intentos han sido infructuosos.

A pesar de las alertas de Interpol y su condición de “buscado internacional”, Cerrón continúa ejerciendo influencia dentro de su partido. Desde la clandestinidad, coordina acciones con congresistas de Perú Libre y promueve su discurso de victimización política, presentándose como un perseguido del sistema.