El arzobispo de Lima, cardenal Carlos Castillo, utilizó la misa dominical en la Catedral para enviar un mensaje contundente en respaldo a los reclamos sociales que en los últimos días han tomado las calles de la capital. En su homilía, el líder de la Iglesia católica en el Perú defendió tanto a los transportistas que denuncian extorsiones como a los jóvenes de la llamada “Generación Z”, quienes se movilizaron masivamente contra el Gobierno y el Congreso.
“Estos signos que estamos viendo en las calles no son motivo para decir que esta gente es terrorista. ¡No! Aquí no hay terroristas, aquí hay personas con derechos, con dignidad, y nuestros jóvenes, por más que sean llamados ‘Generación Z’, tienen mucho que decir a la humanidad”, sostuvo Castillo, rechazando las etiquetas de criminalización contra los manifestantes.
El cardenal destacó que detrás de cada protesta hay seres humanos que enfrentan miedo, incertidumbre y violencia estructural. Al referirse a los transportistas, citó sus propias palabras: “Señores responsables del orden, hagan orden en la ciudad para que podamos regresar a nuestras casas, a nuestras familias, vivos”. Con ello, evidenció la vulnerabilidad de los trabajadores frente a las mafias de extorsión que operan en Lima y otras regiones.
En el caso de los jóvenes, Castillo resaltó que su movilización no constituye un acto vandálico, sino una expresión de inconformidad frente a un Estado que perciben como injusto. “Han llenado el Centro de Lima inmensamente para reclamar orden en el país, misericordia y justicia por tantas leyes injustas que se han aprobado”, señaló, mencionando en particular la norma que obliga a los mayores de 18 años a aportar a un sistema previsional sin garantizar seguridad de sus fondos.
Durante su homilía, el prelado exhortó a la ciudadanía a abandonar prejuicios y etiquetas que buscan deslegitimar las demandas sociales. “Repensemos nuestras vidas para encontrar vías que nos permitan unirnos en el combate contra las injusticias”, expresó, invitando a los fieles y a la sociedad en general a transformar la indignación en propuestas de cambio.
En otro momento, Castillo abordó el escenario político de cara a las elecciones generales del 2026. Fue categórico al afirmar que la Iglesia no respalda a ningún candidato ni lo hará, descartando intentos de instrumentalización religiosa en las campañas electorales.
“De ninguna manera hay un candidato preferido católico por la Iglesia. Ninguno. Si son buenos, deben ser elegidos. Y si son malos, no hay que elegirlos, por más católicos que sean. Aquí lo que prima es la conciencia del bien que puede realmente realizar”, enfatizó.




