ÁLEX ÁNGELES: CONEXIONES INTERNAS EN EL MUSEO DEL GRABADO

Israel Tolentino 

En tiempos confusos, donde se leía: la pintura ha muerto, las denominadas “bellas artes”, habían envejecido perdiéndose entre los pliegues de sus arrugas. Las Escuelas de Arte ampliado los cementerios visuales; como toda regla, la excepción fueron los talleres de grabado en cuanto se sacudieron del mote “arte menor”, logrando abrirse a los cambios y construyendo un prolijo acervo gráfico.

Perdí la cuenta del primer acercamiento a la obra de Álex, a veces, recuerdo la vez en que ganó el Premio ICPNA de Grabado, con una bella serigrafía titulada: “campo de maíz” o cuando esa obra apareció en un artículo de Manuel Munive como portada del suplemento Lundero de Trujillo o, en la imperecedera exposición curada por Gustavo Buntinx: Emergencia Artística. Arte crítico 1998 – 1999 (Exposición autogestionaria, paralela a la II Bienal Iberoamericana de Lima), muestra donde Álex Ángeles y Alfredo Márquez, como taller Perúfábrica, montaban Rescue room. En ese momento para mí, ambos eran (son) personajes de leyenda, así como la instalación que construían y el personaje gigante con la mano levantada, que colmaba las paredes de Rescue room.

Álex Ángeles (Artista) Mijail Mitrovic (Curador) Alberto Servat (Gerente Cultural del ICPNA).

En el Perú, será la fundación del Museo del Grabado (2019) del ICPNA (Instituto Cultural Peruano Norteamericano) el espacio de intercambios, producción, exposiciones y semillero pedagógico, donde contemporaneidad y gráfica confluirán y propagarán la visualidad cosechados desde los medios gráficos tradicionales y nuevos, revelando obras de artistas inéditos e incógnitos.

Es el caso del fundador del taller ÁÁ. Quien junto al curador Mijaíl Mitrovic, vienen confundiéndose como artista y curador y artista y artista en las salas del Museo. Álex Ángeles: Conexiones internas (1984 – 2025) donde, desde la serigrafía como materia prima para sus intervenciones y demás constructos conceptuales, Álex, el artista, meditabundo, generoso y modesto, traduce el lenguaje local a linderos mayores.

Artistas: Álex Ángeles y Miguel Cordero

Escribe el curador: dos estrategias definen su trabajo: por un lado, la urgencia propia de las coyunturas críticas que marcan la historia política del Perú contemporáneo, que reclaman una lectura de la situación inmediata y el diseño de una o varias intervenciones gráficas: por otro lado, el deseo de capturar las tendencias históricas de la cultura política local, traducido en diversas propuestas pictóricas y conceptuales que buscan mirar más allá de la coyuntura.

“A pesar de la distancia, como muchos saben, yo vivo en Cusco…” Se oye de la voz de Álex, quien ha bajado a Lima para inaugurar “Conexiones internas”. Vive cerca a la enorme telúrica capital de particularísimos pueblitos, es parte de ese, cada vez menos utópico anhelo colectivo, de descentralizar al obrero artístico.  Y no es que se haya jubilado, o en Lima no haya trabajo, o que haya perdido mercado, sino, encontrado un nuevo respiro donde su raqueta y malla continúen dialogando. Álex Ángeles en la capital, es una vértebra clave en el proceso artístico desde los 80s.

El Hombre gigante de Llusco. Obra serigráfica de Álex Ángeles.

Este acercamiento a su obra, en el Museo del Grabado, es la prueba de su enérgico andar. Debe haberle costado muchas canas a Mijaíl hurgar en sus archivos y no por las sorpresas descubiertas, intuyo que Álex, quien no se desvive por exponer o estar cazando centros galerísticos, tiene un sentido del tiempo, contrario al de un joven citadino.

Hace poco, tuvimos la fortuna junto con Rodrigo Vera, de que Álex, realizara una serie de serigrafías importantes de la trayectoria de Jorge Eduardo Eielson, conjunto de obras conceptuales que se reeditaron (término acaso inexacto) con el permiso del Centro Eielson de Florencia y el apoyo del ICPNA de Lima. El taller ÁÁ, dio luz a las extraviadas “Esculturas subterráneas” y otro conjunto denominado: “Poesía visual”. De aquél espacio serrano del Cusco, tengo la seguridad que Jorge Eduardo Eielson hubiera estado contento del lugar y del impresor.

Empaque, obra serigráfica de Álex Ángeles.

“El Gigante de Paruro” conocido también como “Hombre gigante de Llusco”, es el modelo en una de las fotografías de Martín Chambi (1891 – 1973), tiene en la apropiación de Álex Ángeles el ícono más sólido producido a fines del siglo pasado, vigencia que ha posicionado e instalado, al gigante, como parte de la originalidad de la visualidad nacional; es sintomático que a partir del trabajo de resignificación, este personaje sea una de las columnas en la obra de Álex; coincide con los inconvenientes que prorrogan el agobio de la nación. El hombre gigante es en el pensamiento de Álex, una forma constante de reivindicar la comunidad, la persistencia de la raigambre de pueblo, de ciudad pequeña, por el espacio que gana el pensamiento en aquellos territorios luminosos.

Si debe exponer, el lugar es significativo para Álex Ángeles: “una cosa es ver la obra en foto y otra es verla desplegada, es una emoción compleja”, el Hombre gigante de Llusco, jamás se podría aquilatar fuera de este despliegue espacio – museístico (Pozuzo, setiembre 2025).

 Artistas: Álex Ángeles y Miguel Cordero

Empaque, obra serigráfica de Álex Ángeles.

El Hombre gigante de Llusco. Obra serigráfica de Álex Ángeles.

Álex Ángeles (Artista) Mijail Mitrovic (Curador) Alberto Servat (Gerente Cultural del ICPNA).