El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, firmó una orden ejecutiva que obliga a la venta de las operaciones de TikTok en el país, bajo el argumento de riesgos a la seguridad nacional vinculados a la aplicación de origen chino.
La medida busca separar los activos estadounidenses de la compañía matriz ByteDance y dar paso a una nueva empresa con un valor estimado en US$14.000 millones, según declaraciones del vicepresidente JD Vance.
Trump decidió posponer hasta el 20 de enero la entrada en vigor de la prohibición de TikTok en territorio estadounidense. El plazo adicional, afirmó, permitirá concretar la transacción con potenciales inversionistas nacionales e internacionales, además de obtener la aprobación tanto del gobierno de Estados Unidos como del presidente chino Xi Jinping, a quien el mandatario agradeció públicamente por apoyar el acuerdo.
China y EE. UU.
De acuerdo con medios locales como NBC News y ABC News, la orden firmada por Trump contempla que la versión estadounidense de TikTok opere bajo control total de inversionistas en Estados Unidos, incluyendo el acceso al algoritmo que define la selección de contenidos que ven los usuarios. Este punto era considerado clave en las discusiones, pues representa el corazón del modelo de negocio de la aplicación.
En un mensaje desde la Casa Blanca, Trump declaró que “Estados Unidos se encargará de operar totalmente TikTok”, lo que, según sostuvo, garantiza la soberanía digital del país. La firma de la orden ejecutiva, añadió, marca el cierre de meses de negociaciones sobre la permanencia de la plataforma, que cuenta con 170 millones de usuarios activos solo en territorio estadounidense.
El respaldo de Xi Jinping resultó determinante. Trump aseguró que el acuerdo no habría sido posible sin la aprobación de las autoridades chinas, ya que ByteDance debía ceder activos sensibles vinculados a la aplicación.
Antecedentes y tensiones
El futuro de TikTok en Estados Unidos ha estado marcado por la incertidumbre desde la administración de Joe Biden, quien en su momento condicionó la continuidad de la aplicación a una desvinculación obligatoria de su empresa matriz. En ese contexto, el Congreso aprobó leyes que endurecían la regulación sobre plataformas tecnológicas extranjeras, citando motivos de seguridad nacional y protección de datos.
Trump, quien asumió un enfoque distinto al de su predecesor, revirtió inicialmente la prohibición impuesta y se mostró dispuesto a permitir que TikTok continuara operando, siempre y cuando existiera una transferencia de control hacia inversionistas estadounidenses. En la práctica, esta estrategia se materializó en la firma de la orden ejecutiva y en la negociación que culmina con la valoración de las operaciones de la aplicación en 14.000 millones de dólares.
Si bien el anuncio fue recibido con alivio por los usuarios y creadores de contenido, persisten interrogantes sobre los aspectos legales y financieros que deberán resolverse antes de que la transacción sea efectiva. El vicepresidente JD Vance reconoció que aún quedan detalles pendientes, pero afirmó que el acuerdo ofrece una salida estable para garantizar la permanencia de TikTok en el mercado estadounidense.
La administración de Trump aseguró que, en adelante, el control local de la aplicación permitirá mayor transparencia sobre la protección de datos y reducirá los riesgos de injerencia extranjera. Sin embargo, expertos en derecho digital y ciberseguridad han señalado que los efectos de esta medida deberán evaluarse en el tiempo, en especial por el manejo del algoritmo, considerado el activo más valioso de TikTok.




