Un proyecto vial que buscaba descongestionar el tránsito en Pillco Marca se ha convertido en el centro de un debate público. El presupuesto inicial de aproximadamente S/ 30 millones llegó a bordear los S/ 48 millones, según admitieron las propias autoridades involucradas en el proceso. Mientras tanto, la población sigue a la espera de la culminación de la obra y exige claridad sobre cada sol invertido.
Álvaro Mendoza, actual gerente municipal de Huánuco y exfuncionario del Gobierno Regional, rechazó los cuestionamientos sobre supuesta sobrevaloración en el proyecto Walker Soberón. Según declaró al Diario Ahora, los incrementos se justificaron en condiciones técnicas no previstas, como la necesidad de muros de contención de concreto armado, enrocados y áreas verdes. Indicó que estas obras complementarias surgieron tras lluvias que afectaron la infraestructura inicial, exponiendo deficiencias del expediente original.
De acuerdo con Mendoza, “ningún expediente vial está 100% libre de observaciones”, una situación que —sostuvo— se repite en proyectos de alcance nacional. El funcionario afirmó que las modificaciones respondieron a necesidades técnicas y no a intereses irregulares.
Frente a las críticas ciudadanas por los constantes reajustes, Mendoza señaló que la Contraloría General de la República realizó controles concurrentes durante su gestión y que, según explicó, no se hallaron irregularidades. Reconoció, sin embargo, que al dejar el cargo se elaboraba un nuevo reformulado presupuestal, aunque no detalló su participación en esa etapa.
El exfuncionario también cuestionó la ligereza de algunos calificativos como “robo” o “sobrevaloración” en redes sociales. En su opinión, tales afirmaciones deben sustentarse en pruebas técnicas verificables. En esa línea, propuso que el Colegio de Ingenieros de Huánuco o una entidad independiente revise el expediente para despejar dudas y garantizar transparencia.
La obra, pensada para convertirse en una vía alterna que alivie el congestionado tránsito de Huánuco, sigue marcada por la incertidumbre. Mientras las autoridades defienden las decisiones técnicas y aseguran que todo estuvo bajo parámetros aceptables, la población continúa reclamando explicaciones sobre los cambios presupuestales y los plazos de ejecución.
Lo que está en juego no es solo un proyecto vial, sino la confianza pública en la gestión de los recursos. Si las modificaciones fueron necesarias, deben presentarse con documentación clara y accesible. Y si la Contraloría acompañó el proceso, sus informes deberían difundirse de manera proactiva.
En medio de la polémica, lo urgente sigue siendo lo mismo: culminar una obra que podría mejorar la movilidad de más de 50 mil habitantes de Pillco Marca. El debate técnico no debe distraer de la responsabilidad central de las autoridades: rendir cuentas con claridad y garantizar que cada sol invertido beneficie a la ciudadanía.




