La presidenta Dina Boluarte cometió un grave error en su intervención ante la Asamblea General de las Naciones Unidas en Nueva York. El martes 23 de septiembre, la mandataria afirmó que la pandemia del COVID-19 dejó “más de 2 millones de fallecidos en el Perú”, cuando en realidad, de acuerdo con las cifras oficiales de Datos Abiertos del Estado, el número de víctimas mortales no supera los 221.000 casos.
El dato inexacto fue lanzado mientras Boluarte destacaba la recuperación económica del país tras la crisis sanitaria. “Todos los estudios señalan que somos el país más emprendedor del mundo, razón por la cual después de la pandemia del COVID-19, que por una pésima administración gubernamental alcanzó más de 2 millones de fallecidos, nos hemos empezado a recuperar logrando hoy más de 17 meses de crecimiento consecutivo de nuestra economía”, declaró la jefa de Estado.
El desliz no pasó desapercibido. Diversos analistas han señalado que una equivocación de tal magnitud frente a la comunidad internacional daña la credibilidad del país y pone en cuestión la rigurosidad con la que se preparó el discurso presidencial.
En un contexto en el que el manejo de la pandemia dejó heridas abiertas —con denuncias de falta de oxígeno, corrupción en la compra de vacunas y más de 50 fallecidos en protestas posteriores al inicio del gobierno de Boluarte—, la exageración en la cifra reaviva cuestionamientos sobre la relación de la mandataria con la verdad y la memoria colectiva.
Durante su discurso, la presidenta también se refirió al fallido golpe de Estado de Pedro Castillo, asegurando que el exmandatario “pretendía instaurar una dictadura sometiendo a todos los poderes del Estado”.
Asimismo, en encuentros con empresarios iberoamericanos en EE.UU., Boluarte mencionó el descontento del expresidente Donald Trump por la inauguración del puerto de Chancay con inversión china, y relató que pidió a Joe Biden que Estados Unidos preste mayor atención a América Latina y asuma un rol de liderazgo en la región.




