Álvaro Mendoza, actual gerente municipal de Huánuco y exfuncionario de la Dirección de Transportes del Gobierno Regional de Huánuco, negó haber autorizado o permitido alguna sobrevaloración en el marco de la ejecución del proyecto vial ubicado en el sector Walker Soberón.
De acuerdo con sus declaraciones, durante su gestión como supervisor e inspector de la obra, todas las modificaciones presupuestales estuvieron debidamente justificadas y respondieron —según explicó— a la necesidad de atender condiciones técnicas no previstas en el expediente original.
Según Mendoza, el presupuesto inicial del proyecto, al momento de asumir sus funciones, ya estaba valorizado en aproximadamente S/ 30 millones. Posteriormente, el monto ascendió a entre S/ 47 y S/ 48 millones, principalmente por la incorporación de muros de contención de concreto armado, trabajos de enrocado, áreas verdes y otras intervenciones adicionales que —según indicó— no estaban incluidas en el expediente primigenio.
Lluvias modificaron expediente
Mendoza declaró que los muros de contención no figuraban originalmente en el expediente técnico pese a tratarse de una zona, según describió, vulnerable a fenómenos naturales como desbordes o deslizamientos. Aseguró que estos elementos fueron incluidos tras identificarse daños estructurales durante el avance de la obra, y luego de un episodio de lluvias que afectó parte del trabajo ya ejecutado.
“El proyecto no consideraba muros de contención. Hubo una crecida y parte de la obra quedó expuesta. Se tuvo que actuar”, señaló el exfuncionario, quien además remarcó que las decisiones técnicas se tomaron de forma progresiva, “sobre la marcha”, para evitar mayores riesgos a la infraestructura ya construida.
Asimismo, reconoció que, desde una perspectiva profesional, el expediente inicial no preveía todos los riesgos asociados al terreno, lo cual calificó como una situación frecuente en obras de envergadura. En ese sentido, comentó que “ningún expediente vial está 100% libre de observaciones”, una situación que —según dijo— se repite a nivel nacional, incluso en proyectos manejados por entidades como Provías.
Contraloría no irregularidades
Consultado sobre los cuestionamientos ciudadanos respecto al incremento progresivo del presupuesto, Mendoza respondió que la Contraloría General de la República realizó controles concurrentes durante su gestión, y que —según afirmó— no se detectaron actos irregulares en ese período.
“El control fue constante. La Contraloría acompañó el proceso y se corrigieron observaciones técnicas conforme fueron apareciendo”, declaró. También aclaró que, a su salida, se había producido un nuevo reformulado presupuestal, aunque no precisó si estuvo involucrado en la fase de evaluación o ejecución de ese ajuste final.
Respecto a las críticas difundidas en redes sociales y medios locales, el exfuncionario expresó su rechazo a los términos como “robo” o “sobrevaloración”, y aseguró que dichas afirmaciones deberían estar basadas en pruebas técnicas verificables. “Cualquiera puede denunciar. Lo importante es que se evalúe con información técnica y transparente”, declaró.
“No voy a sugerir a un colega mío para evitar parcialidad. Lo ideal es que lo revise un ente neutral, para que se pueda hablar con base técnica”, manifestó.
Finalmente, insistió en que la obra fue ejecutada bajo parámetros técnicos aceptables dentro de la realidad de obras públicas complejas, y que las decisiones tomadas —como el refuerzo de estructuras o el rediseño de zonas críticas— respondieron a necesidades sobrevenidas que, de no atenderse, hubieran generado mayores pérdidas para el Estado.
El dato
Frente a la controversia pública generada por el aumento del presupuesto, Mendoza propuso que el Colegio de Ingenieros de Huánuco o cualquier entidad técnica independiente pueda revisar el expediente del proyecto. Según dijo, este tipo de auditorías externas pueden aportar claridad ante la desinformación o suspicacias que se generen desde el ámbito político o ciudadano.




