Venezuela inicia ejercicios militares en el Caribe con artillería rusa como respuesta a EE.UU.

La tensión entre Caracas y Washington dio un nuevo salto este miércoles 17 de septiembre, cuando el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino López, anunció el inicio de maniobras militares de gran escala en la isla de La Orchila, ubicada en el Caribe. Se trata de los ejercicios denominados “Caribe Soberano 200”, desplegados por orden de Nicolás Maduro como una demostración de fuerza frente al incremento de la presencia naval estadounidense en la región.


“Estas operaciones nos preparan ante cualquier amenaza que intente vulnerar nuestra soberanía. Venezuela no será intimidada”, declaró Padrino López al presentar el operativo, que se extenderá durante tres días y combina acciones aéreas, marítimas y terrestres con el uso de artillería y tecnología de guerra de fabricación rusa.


Un despliegue militar
Las imágenes difundidas por la televisión estatal mostraron un imponente despliegue en La Orchila, isla estratégica que cuenta con una base de la Armada venezolana y que históricamente ha sido utilizada para operaciones de defensa nacional.


El operativo contempla: 12 buques de guerra de distintos tipos y capacidades. 22 aeronaves, entre aviones de combate y helicópteros de transporte. 20 peñeros de la “milicia especial naval”. Equipos de artillería pesada, drones de vigilancia y de ataque, además de sistemas de guerra electrónica.

El armamento, en su mayoría de procedencia rusa, busca reforzar la capacidad disuasiva del régimen de Maduro ante lo que considera un escenario de hostilidad creciente por parte de Estados Unidos.
El telón de fondo: la presión de Washington


El inicio de los ejercicios ocurre apenas un día después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmara un nuevo ataque contra un barco en el mar Caribe, al que vinculó con los “narcoterroristas de Venezuela”. Según el mandatario, se trató del tercer buque destruido en estas operaciones, aunque solo existen pruebas visuales de dos.


“Lo digo claramente: dejen de enviar el Tren de Aragua a Estados Unidos. Dejen de mandar drogas a nuestro país”, expresó Trump en un mensaje difundido en redes sociales, en alusión a la organización criminal venezolana con presencia internacional.


Las acusaciones han sido rechazadas por Caracas, que acusa a Washington de construir un “pretexto bélico” para justificar una intervención militar. Maduro, en varias alocuciones recientes, insistió en que “la ofensiva militar estadounidense es inminente” y que Venezuela debe estar lista para responder.
Escenarios de tensión en el Caribe


Los ejercicios “Caribe Soberano 200” son interpretados como un mensaje directo a Washington y sus aliados en la región. Para analistas militares, el despliegue en La Orchila tiene un doble propósito: por un lado, mostrar cohesión y capacidad operativa de las fuerzas armadas venezolanas; por otro, enviar una advertencia de que Caracas cuenta con respaldo tecnológico y armamentístico ruso en medio de la escalada de tensiones.


Mientras tanto, desde sectores diplomáticos internacionales se insiste en la necesidad de mantener canales de negociación. Voceros cercanos a Trump han asegurado que Venezuela todavía puede evitar la guerra si se llega a un acuerdo político que frene el conflicto.


Sin embargo, en el terreno, la dinámica es distinta: barcos estadounidenses continúan patrullando el Caribe, y Venezuela exhibe músculo militar en sus costas. Un pulso de fuerzas que, lejos de apaciguarse, parece colocar a la región en el umbral de una confrontación sin precedentes en las últimas décadas.