Comunidad de Marca Wasi reivindica legado libertario huanuqueño izando bandera fucsia

En el corazón del Asentamiento Humano Turístico Marcahuasi, ubicado en las zonas altas de Huánuco, un grupo de vecinos izó este lunes una bandera que no suele ondear en las ceremonias oficiales: la bandera fucsia, considerada por historiadores como la primera enseña regional usada durante la rebelión libertaria de 1812, protagonizada por los Pillkomasikuna.


La actividad, organizada por los propios pobladores, formó parte de una conmemoración descentralizada del llamado Grito Libertario de 1812, una de las gestas populares más tempranas contra el dominio colonial en los Andes centrales. Lejos del centro urbano, el acto fue valorado por sus participantes como un intento por reconectar la historia con las comunidades que han permanecido al margen del relato oficial.


“Queremos que la historia también se recuerde desde los barrios. Esta bandera representa lo que nuestros ancestros lucharon. No puede ser solo un símbolo de museo o desfile”, expresó uno de los vecinos durante el evento, que tuvo carácter simbólico pero alta carga emocional para los asistentes.


Bandera libertaria
La bandera fucsia —color inusual en emblemas regionales— ha sido históricamente vinculada al movimiento revolucionario que encabezaron los Pillkomasikuna en Huánuco, quienes en 1812 alzaron una revuelta contra el poder virreinal, anticipándose en varios años a la independencia oficial del Perú. Aunque su uso ha sido promovido esporádicamente en actos cívicos, no forma parte del protocolo oficial ni de la iconografía activa del Estado.


En este contexto, el izamiento en Marcahuasi cobra un significado particular: es una apropiación cultural desde la periferia, desde un asentamiento urbano emergente que demanda ser parte activa del discurso histórico regional. El acto se realizó sin protocolo militar ni banda oficial, pero con la participación espontánea de decenas de familias y escolares de la zona.


Según refirieron los organizadores, la iniciativa busca impulsar una reinterpretación más inclusiva de la historia regional, y fortalecer la identidad desde las bases comunitarias. Para varios pobladores, la historia no solo debe recordarse en plazas, sino también en los barrios, cerros y calles donde aún resuena el eco de la resistencia.


Regidora: única autoridad
El único rostro visible de la institucionalidad local fue el de la regidora Edith Flores Ureta, quien asistió en representación de la Municipalidad Provincial de Huánuco. Durante su breve intervención, reafirmó —según indicaron los organizadores— el compromiso de la comuna con la promoción de la identidad cultural y la memoria colectiva de los pueblos que protagonizaron la independencia temprana en la región.


No obstante, la actividad no contó con la participación de la alta dirigencia municipal, del Gobierno Regional ni de instituciones culturales oficiales, lo que para algunos asistentes evidencia la baja prioridad política que recibe esta gesta libertaria fuera del calendario escolar.


Pillkomasikuna

Diversos investigadores han advertido que gestas como la del Pillkomasikuna —movimiento indígena y popular de 1812— continúan siendo subrepresentadas en los relatos escolares y actos oficiales, a pesar de haber ocurrido antes que muchas otras rebeliones del sur andino.


La mayoría de escolares en Huánuco sigue asociando la independencia a figuras limeñas o batallas emblemáticas como Ayacucho, dejando fuera hechos fundacionales de la resistencia en el centro del país.


“La bandera fucsia es más que un color. Es un símbolo político, cultural y social. Que la levanten en un asentamiento humano y no en la plaza de armas dice mucho de lo que aún falta por hacer”, señaló un docente universitario consultado por Ahora.