Agentes hallaron muñeco de brujería en allanamiento por caso Rolexgate, según Harvey Colchado

El coronel en retiro Harvey Colchado volvió a generar polémica al revelar detalles inéditos sobre el allanamiento realizado en Palacio de Gobierno en marzo de 2024, en el marco del caso conocido como Rolexgate. Según su testimonio, durante aquella diligencia judicial una agente policial encontró en la cartera de la presidenta Dina Boluarte un muñeco de color negro vinculado a prácticas de brujería y ritos esotéricos.

Colchado aseguró que, en el momento en que el objeto fue hallado, la mandataria reconoció tímidamente que le pertenecía, respondiendo: “Ese es mío”, antes de sonrojarse. El exjefe de la Diviac relató que la propia policía a cargo se sorprendió y se asustó por la presencia del muñeco, mientras que la fiscal que conducía el procedimiento quedó igualmente desconcertada.

El coronel explicó que este tipo de piezas suelen estar asociadas a rituales de carácter satánico o de protección, usados incluso por organizaciones criminales. “Hacen esos muñecos vudú para cuidarse. Tienen altares con cráneos de cementerio para que los protejan”, sostuvo en una entrevista televisiva, añadiendo que, por la forma en que lo conservaba, es probable que la presidenta aún lo mantenga en su poder.

Colchado también recordó que en aquel operativo, además de Dina Boluarte, estaban presentes cinco integrantes de su entonces gabinete, entre ellos el actual presidente del Consejo de Ministros, Eduardo Arana. El oficial en retiro contó que saludó personalmente a la mandataria, a pesar de sus sospechas sobre presuntos actos de corrupción: “Seguramente irá presa pronto, pero hay que saludarla, merece respeto”, señaló.

El allanamiento, iniciado en la vivienda de Boluarte y luego extendido a Palacio, estuvo marcado por momentos de tensión. Colchado narró que conversó con el hijo de la presidenta, quien se encontraba acompañado de su pareja, y que tuvo que advertir a la capitana de Seguridad del Estado que, de no abrir las puertas, procederían a derribarlas en cumplimiento de la orden judicial. “La gente cree que llegamos y rompimos todo, pero fueron diez minutos; todo consta en el acta”, aclaró.