El ciclismo español se enfrenta a un momento sin precedentes, con la cancelación de la última etapa y la ceremonia de clausura de la Vuelta a España debido a las protestas masivas. La 90ª edición de la carrera, que prometía un final apoteósico en el corazón de Madrid, se vio truncada por manifestaciones que expresaban su rechazo a la participación del equipo Israel Premier-Tech. Esta situación obligó a la organización a tomar medidas drásticas, priorizando la seguridad de los corredores y del público. Las autoridades locales habían elevado la alerta ante la previsión de una escalada en la tensión, especialmente durante el recorrido final por las calles de la capital. La controversia en torno a la participación del equipo israelí había ido creciendo a lo largo de la competición, generando un clima de crispación palpable en cada etapa.
Según el reportaje de El País, Javier Guillén, director de la Vuelta a España, comparecerá ante los medios de comunicación en la mañana de este lunes para explicar la decisión de cancelar la etapa final y ofrecer su perspectiva sobre los incidentes que marcaron el desenlace de la competición. Guillén, quien ha estado al frente de la ronda española desde 2009, se espera que aclare los motivos que llevaron a la cancelación y las posibles consecuencias para el futuro de la Vuelta.
La gestión de Unipublic, empresa organizadora desde 1979, ha evolucionado significativamente, con la adquisición mayoritaria por parte de ASO (Amaury Sport Organisation) en 2014. Esta transición implicó una mayor internacionalización de la prueba, incorporándola a un circuito de carreras de renombre mundial. ASO, la empresa francesa detrás de eventos como la París-Roubaix o el Rally Dakar, aportó su experiencia y recursos, consolidando la Vuelta como uno de los grandes tours del ciclismo. La influencia de ASO también se ha traducido en cambios en el formato de la carrera y en la promoción internacional.
Tras la cancelación de la etapa y la tradicional ceremonia, los equipos se movilizaron para ofrecer un cierre alternativo a los corredores. El Visma-Lease a Bike, equipo del ganador Jonas Vingegaard, improvisó una celebración en el aparcamiento del hotel Marriott, transformando un espacio común en un podio improvisado. Este gesto espontáneo permitió a los ciclistas compartir un momento de alegría y reconocimiento después de semanas de esfuerzo. La escena, con neveras convertidas en pedestales y los corredores recibiendo el aplauso de sus compañeros, contrastaba fuertemente con la grandiosidad de la ceremonia que se había planeado en la Plaza de Cibeles. Matthew Riccitello, del equipo Israel Premier-Tech, también fue homenajeado como el mejor joven de la edición, demostrando el espíritu deportivo que prevaleció a pesar de las circunstancias. La imagen de unidad y compañerismo entre los ciclistas resalta la pasión por este deporte, incluso en medio de la adversidad y la controversia que rodeó el final de la Vuelta 2025.




