Especialista advierte que se instalarán 1,500 metros de cemento o geomembrana

El ingeniero Juan Deza, exgerente de Recursos Naturales del Gobierno Regional de Huánuco, se mostró a favor de las advertencias emitidas por el Colectivo Ambiental respecto al proyecto que se pretende ejecutar en la laguna Viña del Río. Según sostuvo, el plan podría generar un impacto ecológico irreversible si se incluye la colocación de 1,500 metros de geomembranas o cemento en esta zona natural.
Deza explicó que la laguna es un ecosistema que ha permanecido prácticamente intacto por más de seis décadas y que la introducción de materiales artificiales afectaría directamente al suelo y a la flora del lugar. “Colocar geomembranas o cemento afectaría los componentes ambientales, especialmente el suelo y las plantas que crecen en él”, señaló.


Recalcó que la laguna cumple un papel importante como regulador de la temperatura, la humedad y el equilibrio atmosférico de la ciudad, razón por la cual cualquier intervención debe analizarse con criterio técnico y ecológico.
El exfuncionario recordó que, aunque la laguna tuvo una intervención inicial en tiempos del entonces alcalde Walker Soberón, el flujo constante de agua con entrada y salida natural terminó por consolidarla como un espacio con características de laguna natural. Afirmó que este hecho refuerza la necesidad de verla como parte del patrimonio paisajístico y ambiental de Huánuco.


Preservación del ecosistema

En sus declaraciones, Deza propuso alternativas distintas al uso de cemento, entre ellas el enrocado y la siembra de vegetación como sauces en las orillas de la laguna. Explicó que este tipo de soluciones, además de ser más compatibles con el entorno natural, pueden brindar una mayor durabilidad y fortaleza a la zona ribereña. “Con un enrocado acompañado de sauces se puede lograr una función de protección mucho más fuerte que con el cemento”, afirmó.


El exgerente de Recursos Naturales enfatizó que la laguna no debe ser considerada como una infraestructura para fines recreativos o comerciales, sino como un espacio ecológico y cultural. Según sostuvo, preservar el suelo y la flora es fundamental para mantener la biodiversidad y la regeneración natural de plantas y flores, lo que contribuye a la estabilidad del ecosistema.


Asimismo, planteó la creación de corredores biológicos que unan la laguna con otros ambientes naturales, lo cual favorecería la conectividad ecológica y permitiría sostener la riqueza paisajística y ambiental de la ciudad. En su opinión, este tipo de iniciativas serían más beneficiosas para Huánuco que los proyectos que priorizan infraestructura artificial.


Necesidad de diálogo y socialización
Deza insistió en que cualquier intervención sobre la laguna Viña del Río debe pasar por un proceso de socialización y diálogo con la población, además de contar con la opinión de especialistas independientes. Según explicó, la normativa establece que las comunidades deben estar informadas y conformes con los proyectos que se ejecutan en su entorno. “El conjunto de ideas de la población tiene que estar conforme con lo que se va a hacer, no se pueden imponer proyectos”, remarcó.


El exfuncionario añadió que la participación ciudadana es fundamental para garantizar que las iniciativas respondan a necesidades reales y no a intereses políticos o económicos. También consideró que los colectivos ambientales cumplen un rol clave al advertir sobre los riesgos que se ciernen sobre este espacio natural y al exigir que se respeten los principios de sostenibilidad.


Finalmente, Deza subrayó que la laguna Viña del Río es mucho más que un espacio recreativo. A su juicio, constituye un regulador ambiental que contribuye con la calidad de vida de los huanuqueños al influir en el clima, la humedad y la biodiversidad local. Por ello, llamó a las autoridades a priorizar la conservación y apostar por proyectos ecológicos que aseguren la protección de este recurso para las futuras generaciones.