A pocos meses de las lluvias, falta de defensas ribereñas encienden alarmas en Huánuco y Leoncio Prado

Según advirtió Rodolfo Espinoza, past decano del Colegio de Abogados de Huánuco, varios proyectos destinados a contener los ríos en Huánuco, Tingo María, Leoncio Prado y San Rafael permanecen paralizados, lo que pone en riesgo a miles de familias ante el inicio de la temporada de lluvias que se extiende de noviembre a febrero.


Espinoza explicó que las obras de prevención deberían haberse iniciado meses atrás, cuando los niveles de los ríos aún son bajos y el acceso a las zonas de trabajo es más seguro. En su opinión, la gestión regional se ha limitado a actuar de manera reactiva, llevando ayuda humanitaria después de los desastres, en lugar de ejecutar proyectos estructurales que reduzcan los riesgos de inundaciones.


Reclamos por obras detenidas y riesgos de desbordes

El abogado manifestó que las zonas críticas de desborde son bien conocidas por la población y por las autoridades. “Ya sabemos dónde fueron los desbordes en años anteriores, y es allí donde debieron estar construyendo muros de contención”, expresó. Añadió que en lugar de avanzar con las defensas ribereñas, en muchos sectores se observa cómo particulares están ganando terreno al río con rellenos, lo que estrecha el cauce y multiplica el riesgo de que las aguas se desborden con mayor violencia.


De acuerdo con sus declaraciones, esta situación se repite en Huayopampa, Ambo, Llicua y varias localidades de Leoncio Prado, donde en años anteriores las lluvias ocasionaron graves daños en viviendas, campos de cultivo y vías de comunicación. Espinoza cuestionó que, pese a esta experiencia previa, no se hayan tomado medidas sostenidas para prevenir nuevas emergencias.


Temporada de lluvias y ausencia de prevención
El exdecano del Colegio de Abogados recordó que noviembre, diciembre, enero y febrero concentran las lluvias más intensas de la región, lo que incrementa el caudal de los ríos Huallaga y otros afluentes. Señaló que esperar a que ocurran los desastres para recién movilizar maquinaria y repartir frazadas no constituye una política de prevención ni de protección civil. “La función de las autoridades debe ser prevenir, no reaccionar cuando ya tenemos a las familias afectadas”, subrayó.


Espinoza sostuvo que, en localidades como Huayopampa y zonas rurales de Tingo María, el impacto de las inundaciones pasadas dejó en evidencia la urgencia de ejecutar defensas permanentes. En su opinión, el hecho de no anticiparse a la temporada de lluvias no solo genera pérdidas materiales, sino también un clima de inseguridad en la ciudadanía que cada año teme el desborde de los ríos.