La confirmación de un convenio entre el Gobierno Regional y la empresa Seda Huánuco abre una expectativa largamente esperada por la ciudadanía: la modernización integral del sistema de agua y desagüe en la capital regional y sus distritos aledaños. Según lo informado por la empresa prestadora, el acuerdo contempla la renovación de las redes, la construcción de una nueva planta de tratamiento y la instalación de tuberías modernas para asegurar un servicio eficiente durante las próximas tres décadas.
De acuerdo con técnicos de Seda Huánuco, este proyecto permitirá superar los problemas de turbidez y escasez que afectan a la población desde hace décadas, en especial durante las temporadas de lluvias. La empresa precisó que las mejoras beneficiarán a más de 300 mil habitantes de Huánuco, Amarilis y Pillco Marca, con un incremento proyectado de 210 litros por segundo en la capacidad de distribución.
Especialistas citados por la entidad señalaron que la implementación reducirá los riesgos de contaminación vinculados al uso de pesticidas y descargas agrícolas en el río Higueras. Asimismo, resaltaron que la incorporación de equipos modernos, incluyendo drones para monitoreo, permitirá un control más riguroso de la calidad del agua y del desagüe en toda la red.
La propia administración de Seda Huánuco, a cargo de Mirco Jurado, indicó que la empresa asumirá la responsabilidad operativa en coordinación con organismos externos, asegurando que la gestión técnica se complemente con un seguimiento de largo plazo. Según el directivo, este modelo busca garantizar que la inversión inicial se traduzca en un servicio estable y de calidad para los usuarios.
La población huanuqueña recuerda que hace más de 30 años se construyó un reservorio que, pese a su aporte, no resolvió de fondo la crisis hídrica. Por ello, los ciudadanos demandan que este nuevo convenio no quede en promesas, sino que avance con cronogramas claros y resultados verificables.
Si bien las proyecciones técnicas plantean un horizonte de 30 a 40 años de cobertura óptima, la confianza de la población dependerá de la transparencia en cada etapa, desde la construcción hasta la fiscalización del servicio. La ciudadanía espera que, a diferencia de experiencias pasadas, esta vez se priorice el interés colectivo sobre la burocracia y los intereses particulares.




