Juan Eguizabal, de 85 años, sobrevive solo en una cueva del caserío Culquish. Al no tener documentos de identidad, el Estado no lo reconoce ni le ofrece ningún tipo de ayuda social.
Un adulto mayor de aproximadamente 85 años, identificado como Juan Eguizabal Espinoza, permanece en completo estado de abandono en el caserío Culquish, distrito de Jacas Grande, provincia de Huamalíes. El hombre, conocido por los pobladores como “Juancho”, no cuenta con Documento Nacional de Identidad (DNI), por lo que no figura en el registro de ningún programa social, centro de salud ni entidad pública.
De acuerdo con testimonios recogidos por vecinos de la zona, el señor Eguizabal vive dentro de una cueva natural, alejada del centro poblado, sin acceso a servicios básicos, sin atención médica ni ninguna fuente de ingresos o seguridad.
“El problema es que no tiene documentos, por eso no puede recibir ni siquiera un paracetamol del puesto de salud”, manifestó Betsabé Serna, moradora del caserío, quien aseguró que desde hace tiempo se intentó gestionar apoyo ante el RENIEC, pero la documentación habría quedado paralizada en las oficinas correspondientes.
Sin DNI, sin salud ni derechos: un caso extremo de exclusión social
Según explicó la vecina Serna, diversos ciudadanos han intentado ayudar a “Juancho” en distintas oportunidades. “Varias veces le hemos ofrecido que viva en una casa deshabitada, pero siempre regresa a su cueva. Nos dice que prefiere estar cerca del agua, ahí nunca le falta”, relató.
El hombre se ubica cerca de un pequeño chorro de agua que emana de un reservorio natural, a pocos metros de la cueva que ha convertido en su único refugio. Desde ese lugar, recorre a pie el caserío pidiendo víveres o alguna prenda usada. “No puede trabajar, no tiene familia que lo cuide, y aun así nadie del gobierno viene a verlo”, agregó la pobladora.
De acuerdo con declaraciones recogidas en la zona, el RENIEC no ha brindado información oficial sobre el estado del trámite de identificación del señor Eguizabal. Al no contar con DNI, no puede ser beneficiario del programa Pensión 65, ni estar afiliado al Seguro Integral de Salud (SIS), ni ser admitido formalmente por ningún centro de atención pública.
La situación del anciano ha sido visibilizada previamente en redes sociales locales, sin que hasta el momento se haya registrado una respuesta efectiva por parte de alguna entidad estatal.
Durante una visita reciente, el anciano fue encontrado intentando encender una fogata con ramas húmedas recogidas del monte, según reportaron los testigos. La cueva no tiene puertas ni ventanas, y carece de ropa de cama, frazadas o utensilios básicos. “Lo peor es en invierno, cuando las ramas están mojadas y no puede ni cocinar”, comentó una de las personas que lo acompaña esporádicamente.




